27 de juny de 2013

PUNTAS DE RAUS Y LLAMBRARS

Tras la más relajada ruta en bici del día anterior en la Vía Verde de la Terra Alta, hoy nos hemos preparado para acometer la jornada más dura de las vacaciones.


Desde Bot, nos dirigimos hasta Prat de Comte y, sin entrar en el pueblo, seguimos dirección Tortosa.


La carretera que hay que seguir es buena. Pasados un par de km, sale una pista a mano derecha que nos subirá tras un buen rato echando mano de las marchas reductoras en más de un punto comprometido; hasta la Bassa de la Refoia, donde pensamos dejar el vehículo.


La pista buena es la que deja unas ruinas a mano izquierda según se toman los primeros metros de la misma.


Otro indicador bueno es ese tramo con barandillas y una señal del Parc Natural dels Ports unos metros más adelante.


Una vez en la buena dirección, sólo hay que seguir la pista principal y disfrutar de las vistas hacia la zona de los Montsagres.


El punto que quizás ofrece más duda, es éste, con dos pistas. Hay que seguir la que indica el GR.


Más o menos a mitad de la pista, el tema se pone más serio, con curvas de 180º en ascenso y con grandes precipicios a un lado.


Un vistazo al camino recorrido hasta ahora. En mi opinión IMPRESCINDIBLE el 4X4, sobretodo a la hora de descender. Es un total de 12 km hasta el aparcamiento del Tossal d'Engrilló, al que no llegaremos, ya que nuestra ruta es otra.


El Plà de la Refoia donde se ve una masía a lo lejos. A mano izquierda la Mola Garí y a lo lejos a la derecha el Tossal d'Engrilló.


Seguimos unos centenares de metros, más llanos, pero de pavimento muy estropeado por el agua hasta alcanzar nuestro punto de inicio, la Bassa de la Refoia o del Coll Roig a 916 m. Hay un ensanchamiento en la pista que permite dejar 3 ó 4 coches sin molestar.


Foto familiar una vez puesto el protector solar y organizadas las mochilas.


Rodearemos el pequeño lago por la parte derecha siguiendo una pista cerrada al tráfico que muere unos metros más adelante. 


Al otro lado del agua, la Mola Grossa. Estamos rodeando el Montsagre de Paüls.



Un beso de mamá para comenzar bien la caminata.


Rodeando la balsa, a lo lejos dejamos el coche. ¡Hasta luego!


En el Coll Roig, reparten cacahuetes. A ver si todavía estoy a tiempo...


La lejana Punta de l'Aigua hace de telón de fondo de la Punta Llambrars, uno de nuestros objetivos de hoy junto a la Punta Raus, escondida detrás.


El verde prado del Coll Roig enmarcando la Punta Llambrars.


En un momento dado, descubrimos pisadas de gigante en el suelo. Nos detenemos en seco: ¿Son las huellas del Gegant del Pi, que ara balla pel camí?


Las vistas desde la parte alta del collado, antes de descender por la otra vertiente son sencillamente idílicas. Menudos paisajes estamos descubriendo en Els Ports.


Foto familiar con la Punta Llambrans.


El descenso es un tanto entretenido, ya que hemos perdido las marcas y hemos bajado un poco a las bravas hasta localizar de nuevo la buena senda.


Un poco de rocas en nuestra ruta alternativa, pero nada complicado.


Da impresión pensar tan sólo en subir ahí arriba. ¿Será posible?.


De momento, el camino es cuesta abajo. Hemos localizado el sendero y hay que disfrutarlo.


Sentada en una piedra antes de llanear un poco por los campos entre los Montsagres.


La alta hierba da un aspecto bucólico al enclave.


Fuente del Montsagre de Paüls. un cruce de caminos que nos indica nuestra senda a partir de ahora.


Allí renovamos el agua de las cantimploras. Es una buena ruta para no cargar agua, ya que se encuentra líquido en puntos de buen avituallamiento.


Seguimos por las campas. En breves momentos, sin darnos cuenta, Irene perderá su gorra. A pesar de que hemos salido a buscarla Iván y yo, no la hemos localizado.


Las mariposas, y en general, la bicharraquería va muy distraída con estos calores.


La Mola Grossa llama, pero no es su día.


Aquí nos damos cuenta de que hemos extraviado la gorra de Irene. Ella ni se percató. Para evitar el drama decidimos no comentar nada por si más tarde aparecía en el interior de alguna mochila arrugada entre la ropa.


Curiosa flora la de estos lares.


Cambiamos de bebés, como dice Irene. A Iván le toca ir con papi un rato.


Y a ella le toca ser cargada por mami. Se ha cansado de caminar, pero como nunca falta su mochila en lo imprescindible, evitamos cargala en brazos.


Ramas sinuosas.


El bosque de pino que atravesamos nos ofrece un poco de sombra. El calor empieza a notarse, pese a no ser ni mucho menos sofocante.


La pausada marca que llevamos permite observar hasta los avisperos. ¡Cuidado!


¿Yellowstone?


Empezamos a rodear la Punta Llambrars por el norte.


Este hito señala el cruce de caminos, el que seguimos nosotros que viene de Paüls y el que se dirige al Coll d'Atans. Otro ramal parte hacia el Tossal d'Engrilló.


Panorámica de los tres sederos, se entiende que venimos de detrás de Carmina.


Nos vamos hacia Llambrars metiéndonos en el bosque.


Sabemos que hay un sendero que se mete hacia la roca a nuestra izquierda y que ataca el collado entre ambas puntas (Llambrars y Raus), pero la cantidad de pinos nos impide su localización, así que decidimos seguir adelante y no aventurarnos.


Los árboles no nos dejan ver el bosque, en este caso, el senderillo de ascensión.


El enclave es de lo más curioso, más aún cuando es muy poco tramo el que esconde este bosque.


Pronto lo dejamos atrás, y empezamos a tener vistas por encima de los pinos.


El Tossal d'Engrilló que se embellece a medida que tomamos perspectiva sobre él.


Nuestro sendero es claro, vamos hacia la Font del Montsagre d'Horta.


En la parte baja del barranco ya se intuye la zona de la fuente.


Agua canalizada. De esta fuente no hemos cogido, ya que no corría ni mucho menos como de la anterior.


Llegando a la fuente.


Una mesa y unas sillas invitan a detenerse. Lástima que las termitas están dado buena cuenta de ellas y no apetece sentarse y que le piquen a uno.


Tras un breve descanso, seguimos dirección al Coll de la Giraberta según las indicaciones; pero no llegaremos a él porque debemos desviarnos antes. Estamos buscando la ruta que llevamos en nuestra reseña que nos indica que hay paso por la arista hacia las dos puntas deseadas.


Dejamos atrás la fuente y tomamos perspectiva sobre nuestra posición. Una lástima el murete de roca que se alza una veintena de metros, porque tenemos las cumbres al alcance de la mano.


Seguimos adelante por terreno cómodo y sombreado.


Adelante campeonas.


El Tossal d'Engrilló desde la mejor perspectiva a mi gusto.


Se trata de una zona azotada por el viento como atestiguan los árboles que intentan bloquear el paso.


Más campas verdes sobre los acantilados de la pared norte.


El sendero, algo intuitivo, va rodeando la montaña en dirección sur.


Vamos acercándonos a terreno más llano y fácil para acceder a la arista.


En las cercanías de la Mola d'Atans.


El sendero sigue hasta alcanzar el cercano Coll d'Atans.


La Punta de l'Aigua sobre el Coll de la Giraberta (para llegar ahí hay que seguir el PR, nosotros lo abandonamos y nos metemos en la ruta de la arista). La Mola d'Atans, a la derecha en la foto, quedará a nuestra espalda.


Con la Punta de l'Aigua.


Buscamos el mejor paso para ascender.


Un par de cabras curiosas se asomaron tras la colina al escuchar el parloteo que llevaba Iván.


Ante la duda, coronamos un picacho, que después en casa pudimos ver que no tiene nombre. Mide 1061 m. Irene duerme.


Desde allí vemos claro el asunto. Tenemos delante la Punta de Raus a la que llegará el  escondido sendero sin más complicaciones.


A por ella.


El sendero se pierde en muchas ocasiones, pero se intuye bastante bien.


Finalmente, con Irene despierta, coronamos la Punta de Raus, cota máxima del día con 1088 m. Descansamos un poco y nos organizamos las mochilas antes de seguir adelante por detrás del mojón que aparece detrás de nosotros.


Desde la cima, vistas a la Punta Llambrars y al lejano Tossal d'Engrilló.


El sendero evita la arista por la base de la pared entre los pinos.


Es un tramo delicado por la inclinación. hay que ir con cuidado para evitar un resbalón.


Alcanzamos la zona del collado entre ambas puntas y no paro de intentar localizar un paso para el descenso, mi única preocupación ahora mismo. A la derecha la arista para coronar la Punta Llambrars. Una familia de cabras a media ladera se aleja de nosotros.


El sendero se pierde totalmente, pero es muy sencillo progresar.


¡Eh, cabra!


El sendero sigue cómodamente por la base de las rocas hasta llegar al último repecho. Una vez en el pino de la izquierda, se sube entre las dos cotas. la situada más al fondo, que parece claramente más baja en la imagen, es la más elevada.


¡¡¡Desde la cima se ve el coche!!!


Punta de Llambrars a 1056 m.


Panorámica desde la cima.


Un vistazo hacia la otra cota que puede confundir, pero que claramente se adivina más bajita desde arriba. A lo lejos la vecina Punta de Raus.


Descendemos con cuidado los delicados últimos metros.


Y nos encaramos de nuevo hacia la zona del collado entre las puntas buscando el paso de bajada, al que llaman l'Embut (embudo).


Por fin, un hito. Hay una canal un poco antes que muere en un cortado, así que hemos acertado no precipitándonos.


Un incómodo pero corto sendero nos dejará en unos minutos en el bosque de pinos que antes nos impidió el avance.


Descendiendo por l'Embut.


Ya en terreno más protegido.


Dejamos atrás la roca.


Y nos adentramos en el bosque. no hay sendero alguno, pero pronto nos cruzaremos con el camino que hemos recorrido hace unas horas.


Finalmente localizamos el sendero y podemos llegar a zona "tranquila". Es buena hora y estamos de regreso. Vamos a disfrutar del paseo hasta el coche sin prisas.


Yellowstone, de nuevo.


La Mola Grossa nos observa desde las alturas.


¡Qué sorpresa!. Hemos localizado la gorra que perdimos unas horas antes. Casi lloro de la emoción, tratándose de la primera gorra que le regalé hace ya dos años para el primer cumpleaños de Irene.


La anécdota final del día la protagonizará una libélula tigre (Onychogomphus forcipatus) al acercarse a la merienda de Irene. Del sopapo que le he soltado al asustarme no sabiendo de qué se trataba, el animal ha volado unos metros aterrizando sobre un arbusto, pero le ha dado tiempo en pleno vuelo a cazar un abejorro del que se ha alimentado estando éste todavía vivo bajo nuestra atenta mirada.


De nuevo en la fuente del Montsagre de Paüls, hemos cargado las botellas de nuevo con agua fresquita.


Y hemos atacado la última subida con ganas de llegar al coche tras las aventuras vividas en la más absoluta desconexión del ser humano. No hemos visto ni un alma en todo el día.


Iván, libre de la mochila y con ganas de moverse un rato.


Irene con ganas de mami.


Y los dos con unas ganas bárbaras de jugar un rato con alguna rana de la balsa. Las hemos oído, pero se han escondido a nuestros ojos.


Finalmente hemos llegado al coche y hemos vuelto a circular por la tortuosa pista de descenso de los Montsagres. Hoy también nos merecemos un heladito como ayer.


Croquis a mano alzada de la ruta de hoy. En naranja el punto de inicio, en rojo la ida, en verde la vuelta, en amarillo las tres cimas alcanzadas y en azul las dos fuentes de agua.



2 comentaris:

Luis Dorado ha dit...

Quién fué el iluminao que dijo que con los crios no haríais montaña,para darle el premio Novel vamos.....felicidades a los cuatro!!

MARC ha dit...

Gracias Luis, hay que organizarse, es lo único que implica ir todos juntos