26 de juny de 2013

ROCAMALA

 Son las 6:30 de la mañana y las primeras luces pintan el cielo de tonos cálidos. Me levanto cansado, pero con ganas de acometer una empresa de la que no he encontrado demasiada información pero sí la suficiente como para empezar.


Las montañas de Bot están todavía dormidas cuando circulo por la carretera de Bot a Port de Comte.


El sol hace acto de presencia por entre los árboles del bosque. La Aguja de Bot se recorta en la lejanía.


Debo circular, según la información recopilada, por la TV-3301 dirección a Prat de Comte y dejar el coche entre el km 6 y el 7 en una pequeña explanada al lado de la carretera.


Desde esta zona, la Rocamala muestra un aspecto de dragón dormido que impone. La información que traigo es que hay que subir desde la carretera siguiendo la línea de alta tensión y, una vez en la cresta, seguirla hasta la cima. No lo acabo de ver claro, pero me decido a explorar un poco el terreno. Total, es temprano y en el monte sólo estamos una cabra solitaria y asustadiza y yo. 


 Me desplazo unos metros hasta la torrentera donde se inicia el sendero. Un poste de cemento blanco indica la torrentera correcta. 


Hay trazas de sendero, pero enseguida se desdibuja y se pierde en la roca.


Sigo la única traza de camino que soy capaz de localizar, la que va por la línea de tensión(aunque en todo momento sigo pensando que es la zona que han pisado los trabajadores de la luz, más que un sendero al uso).


A lo lejos, la montaña de Santa Bárbara ya se tiñe de colores cálidos.


A lo lejos la arista que debo seguir.


Voy llegando a la arista y el viento sopla con fuerza, hecho que me hace desistir del intento de seguirla hasta la cumbre.


Me decido por el camino más lógico rodeando la mole rocosa por detrás para ver qué me encuentro.


El terreno es cómodo para caminar y, lo más importante: no sopla el aire. Sigo adelante


Con tiento y despacito me desplazo por la inclinada pared buscando un punto débil en la muralla. Siempre con tendencia ascendente.


En algunos puntos, la roca y los árboles no ofrecen el mejor seguro y hay que buscar pasos más limpios.


Buena roca con buenas presas de conglomerado que hay que ir tanteando antes de cargar el peso sobre ellas, ya que alguna tiene tendencia a desprenderse.


 Abajo va quedando la carretera mientras tanteo la roca y avanzo horizontalmente sin localizar ese punto que me permita ascender hasta la cima.


Llego a la base de la parte más estética de la arista sin posibilidad de encaramarme. Tampoco creo que lo hiciese porque el viento en la cresta seguro está soplando con fuerza y hay poco margen de error. En este punto valoro la posibilidad de bajar, pero veo más sensato seguir ascendiendo ya que parece haber un buen paso de bajada un poco más adelante en caso de no querer continuar. El regreso desde este punto es un poco más delicado que seguir adelante.


El patio de mi casa es particular, aunque las presas de manos y pies son suficientemente buenas para ir tranquilo.


Desde la tranquilidad de tener un árbol entre el precipicio y yo, desisto de seguir hacia arriba y veo buena la posibilidad de buscar el pequeño collado entre la Rocamala y su gendarme.


Debo flanquear una zona de buena roca con tendencia descendente.


Unas fotos en zona segura en dirección al collado.


Santa Bárbara a lo lejos mientras llego a zona de tranquilidad.


Una vez en la canal, asciendo con cuidado por terreno resbaladizo pero bien protegido.


Un vistazo a mis espaldas para ver por dónde he venido.


Desde el collado, la ascensión requiere técnicas de escalada o un coraje que he dejado en el camping, así que desestimo esa posibilidad.


La Aguja de Bot vista desde el collado.


Hasta tres canales me permitirían encaramarme a la cercana arista, pero ninguna tiene una buena continuidad. Unas porque no ofrecen una buena salida.


Y otras porque no tienen una fácil entrada.


Seguiré avanzando por las viras que me ofrece la vegetación hasta encontrar un paso sencillo.


Un vistazo atrás hacia el collado.


Estoy a punto de tirar la toalla en un par de ocasiones, pero finalmente localizo ese paso que ando buscando desde hace rato. Unos escalones rocosos y la arista al alcance de la mano.


Por fin regreso a la otra vertiente de la montaña y el camino se adivina sencillo pero aéreo.


La Falconera y la Agulla de Bot muestran su verticalidad. Me imagino la verticalidad de mi ruta al ver las otras dos vecinas...


Bot desde el collado. En el fondo del barranco se ve la ermita de Sant Josep.


Rodeando los arbustos pronto alcanzaré la cumbre. Al subir no veo un cable de seguridad que me permitirá descender al regresar (marcado en verde).


 Por fin en cumbre a 621 m. Me invade la satisfacción de haber coronado pese a las dificultades. La ruta no estaba descrita, sólo el punto de acceso y he conseguido coronar. Me siento feliz.


Las vistas desde la cumbre con la arista en primer plano y los Montsagres, Engrilló, Roques de Benet y Santa Bárbara a lo lejos.


A mi espalda la Falconera y la Agulla de Bot


A mis pies Bot y el camping donde se están despertando Carmina y los peques. Me esperan para desayunar y planificar las actividades de hoy.


Un tentempié en la cima para coger fuerzas para el descenso.


Desde arriba tengo claro que descenderé por la vertiente contraria a la de subida. La otra ofrece demasiada verticalidad y, a pesar del posible combate con la vegetación es menos arriesgado.


Localizo algo que no vi al subir: un cable de seguridad del que agarrarse para descender. Me anima ver que por esa vertiente hay alguien que ha equipado el paso más complicado y me asegura un camino de descenso hacia alguna parte.


Agarro el cable y hacia abajo.


Buscaré paso por la canal y no será difícil localizarlo.


Con la sombra de la montaña proyectándose en el valle.


Desde la parte baja, los puntos de inicio y final  del cable.


Desciendo unos metros por el bosque sin encontrar sendero.


La inclinación es fuerte, pero los árboles facilitan el avance.


Un medio sendero se adivina para alcanzar el collado.


Un vistazo a la Rocamala desde el collado con el tramo de la cadena señalizado.


En el collado.


Descenderé por la canal intuyendo el mejor paso en cada momento y sin encontrar un sendero claro hasta bastante abajo.


Ya veo el final, apenas un centenar de metros de desnivel me separan del inicio.


Al final, un sendero bastante escondido me ofrece paso hacia la parte baja. Cuidado con las ramas, que no te dejan avanzar con facilidad.


El punto final es una enorme roca que esconde tras de sí la sorpresa del cruce de senderos donde estuve hace un par de horas.


Bifurcación del camino.


He construido un hito de piedras para indicar el paso hacia el camino de descenso, que recomiendo también para el ascenso ya que se reduce bastante la exposición.


Foto con mi hito.


Finalmente llego a la carretera. Apenas son las 9 de la mañana y me da tiempo de regresar al camping a comprar el pan antes de desayunar.


La carretera hacia Bot tiene espejos en prácticamente todas las curvas para poder controlar el tráfico y no cruzarse con otros vehículos en zonas expuestas. Me permite una foto simpática.


Otra visión de la Rocamala desde la carretera antes de regresar.


Croquis de la ruta que yo he seguido y que he intentado detallar para saber a qué se enfrenta quien quiera seguir mis pasos. Me repito al decir que no recomiendo la ascensión siguiendo la línea de alta tensión y por la arista, ya que te compromete bastante sin ninguna necesidad, a pesar de la belleza y espectacularidad del recorrido.