23 d’agost de 2013

CATARATAS DEL RÍO ARAZAS EN ORDESA

El último cartucho en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido no es otro que el valle principal, el que da nombre y sentido a todo esto: el Valle de Ordesa. Allí llegamos tras nuestra visita a las Gargantas de Escuaín de por la mañana. Es media tarde y Torla, la población más emblemática de la zona, bulle de actividad.


La estampa más conocida de los pueblos de la zona incluye la iglesia de Torla con el Mondarruego como telón de fondo.



Dejamos el coche en el aparcamiento gratuito de Torla, de donde se cogen los autobuses en verano para ascender a la pradera de Ordesa. Allí podemos ver que el Equipo A está desempeñando alguna misión en la zona.


Nos hacemos la foto de rigor antes de ir a visitar el nuevo Centro de Visitantes y consultar la previsión meteorológica para esta noche y mañana.


En el Centro de Visitantes, una frase nos llama la atención. Cuánta sabiduría en tan pocas palabras.


En el interior del recinto podemos conocer algo más de la vida de la flora, fauna y demás del Parque Nacional.


Qué pena que la última ejemplar de bucardo pirenaico se encuentre en una vitrina en vez de corriendo por las paredes del valle.


Caspar Friedrich pintó en 1818 este bello cuadro titulado: "Der Wanderer Über Nebelmeer" (Caminante sobre mar de nubes).


Nos adentraremos en la población de Torla para callejear un rato por el casco antiguo y pasar así las horas que nos quedan antes de decidir dónde pasaremos la noche.


Es un pueblecito con mucho encanto y muchos rincones donde perderse.


Callejeando.


Casa típicas de montaña.


¿Quien diría que se trata de la carnicería?


Sentados en un banco de piedra.


Si me tapo los ojos no salgo en la foto.


Tras el paseito, descendemos de nuevo al aparcamiento.


Estoy contento de verte tan feliz.


¡Esperad, que os saco una foto!



Vamos que la previsión habla de posibilidad de tormentas dentro de un rato.


Decidimos acercarnos al Valle de Bujaruelo y plantar la tienda en el mejor sitio que se nos ocurra. Al final terminamos en el último camping del valle por un módico de 13.50 euros, ya que entramos más tarde de las 8 p.m. y vamos a dejar el coche fuera (aunque al final, como se ha puesto a tronar, nadie nos ha dicho nada por dejarlo dentro).



Imágenes del cielo encapotado.


Alguna gotita se ha escapado, es cierto.


Pero lo que más ha habido ha sido luces y truenos.


Una vez se ha calmado el plan, terminamos de preparar la tienda.


Unos ravioli a los 5 quesos nos servirán de cena.


La noche es plácida, cómoda y algo más fresca que las anteriores. Me despierto con las primeras luces y organizo todo para la jornada de hoy en Ordesa. 
¡Qué ganas!.


Hemos decidido que Carmina subirá en bus desde Torla con los peques y yo desde el Puente de los Navarros con Kira por el camino de Turieto, pero Irene se apunta a última hora a la subida a pie (más bien en la espalda de papá).


Así que allí nos separamos hasta dentro de una hora y cuarto más o menos que es lo que tardo en cubrir el recorrido.


Hay que seguir el GR11 en dirección al refugio de Góriz.


Pasando por debajo del Puente de los Navarros y dirigiéndose primero hacia Torla para enlazar (una vez cruzado el río) con el camino que viene de Torla y que sube por Turieto hasta la Pradera. Importante: el río siempre a la izquierda al subir, es la clave para no perderse.


Bosque de Turieto.


Gargantas del Río Arazas.


En los primeros compases de la ruta hay que salvar un fuerte desnivel en poco recorrido hecho que incluye alguna trepadita sencilla.


Paredes de Mondarruego, reino de buitres y quebrantahuesos.


Torla a lo lejos.


Mucha humedad en el bosque.


Que favorece la formación de musgo en cantidad.


El sendero es precioso. Mucha gente aprovecha el bus para subir a la Pradera y luego recorrer el sendero de bajada, sin apenas dificultad. Vale la pena.


Una babosa.


La primera de las cataratas que encontraremos será la de Molinieto.



Buses en la carretera sobre la catarata.



Detalle de la catarata de Molinieto.


Seguimos adelante, ahora ya por cómodo sendero.


La siguiente catarata, la de Tamborrotera nos espera unos metros más abajo del sendero. No me detengo a contemplarla, porque Irene reclama ver a mamá y no es el plan. La visitaré más tarde.


El que sí puedo contemplar es el Tozal de Mallo, que se alza imponente al otro lado del valle.


Dejo para la bajada también el desvío a la cascada de los Abetos.


No tardo demasiado en alcanzar el monumento a Lucien Briet y justo a su lado, un puente cruza el río.


Caudaloso Arazas a su paso por el valle de Ordesa.


El perfil del Tozal de Mallo atrae todas las miradas.


Por fin llegamos a la Pradera y nos reunimos de nuevo toda la familia. ¡Qué ganas tenía Irene de ver a mami! ¡Y yo también!


Hacemos cambio de bebés y nos preparamos para la ruta de hoy, la de verdad, que nos llevará por el bosque de Ordesa a visitar tres cataratas más: Cueva, Estrecho y Arripas.


Foto de mis chicas con el Tozal de Mallo.


Los chicos también queremos nuestra foto.


Las nubes ganan terreno por encima del Cañón de Ordesa. No nos importa porque no vamos a tener vistas en todo el día en el recorrido escogido. Habíamos barajado la posibilidad de llegar a Cola de Caballo, la última catarata del valle, pero las tres jornadas previas han servido de entrenamiento para ver dónde quedan los límites familiares, y es mejor no intentar una gesta que nos pueda fatigar demasiado a todos. Ya volveremos cuando caminen ellos y puedan alcanzar las cataratas por sí mismos.


Emprendemos el camino que nos acercaría a la Senda de Cazadores y descubrimos sorprendidos que han acondicionado: allanado, casi asfaltado, el camino durante un buen trecho. Se podría circular con un carrito de bebés (no tenemos) y permite a las personas con dificultades disfrutar de un pedacito de paraíso.


Llegamos al Puente de Cazadores.


Al fondo el Cañón de Ordesa.


Foto familiar con el Tozal de Mallo.


Imponentes paredes las del Gallinero.


Camino acondicionando.


Han instalado hasta bancos de madera para sentarse. Da cosilla hasta pisar aquellas sendas que tantas veces has pisado y que ahí siguen, al lado del bordillo.


En lo alto, el mirador de Calcilarruego, punto final de la Senda de Cazadores.


Seguimos adelante disfrutando de rincones ya conocidos, éste nos trae hasta un árbol que crece en la misma roca: una maravilla natural.


Iván me llena de besos, será que le gusta que le hayamos traído.


El hayedo, impresionante vergel.


Al cabo de unos centenares de metros, me reclama bajar un rato al suelo, a gatear un poco.


Jugando con las piedras mientras esperamos a las chicas.


Gateando por Ordesa.


Pronto caminaré por estas sendas sin que nadie me pueda parar.


Irene, contra todo pronóstico dado el plan que teníamos en Turieto, ha capitaneado la expedición desde este punto hasta el final de la ruta en la Pradera mucho rato después. Quizás el melocotón de casi un kilo que compramos ayer en Ainsa le haya dado superfuerza.


De paseo por el bosque. Empezamos a impacientarnos. ¿Falta mucho para llegar a las cataratas?


Cruzamos el río cerca del mirador de los Bucardos, sobre la catarata de Arripas, que veremos al descender por el otro lado del río.


¿Y las cataratas?..


Con papi y el Tozal a lo lejos en un breve descanso.


Los perros atados, por favor, que la única que vi con un poco de educación (que nuestra pasta nos costó en su momento tenerla en adiestramiento durante muchos meses) era la única que iba atada...


Seguimos hacia arriba. A punto estamos de localizar las cataratas.


Por fin llegamos al desvío. En menos de 5 minutos llegaremos a la Cascada de la Cueva.


Bellísima catarata y muy concurrido el mirador. Había que pedir la tanda para sacar la foto.



¿A qué parece que no haya nadie?


Salimos del mirador y emprendemos el camino hacia la catarata del Estrecho, nuestra siguiente parada. Para llegar allí hay un senderillo, pero Irene se dedica a escalar todas las rocas que le barran el paso...


Finalmente alcanzamos la catarata del Estrecho con su amplio mirador. Aprovecho para acercarme unos metros y sacar alguna imagen de cerca.



Aquí también parece que estemos solos...


Salimos de allí y conectamos con el camino, la ancha pista, que se dirige hacia las Gradas de Soaso y la Cola de Caballo que dejaremos para otra ocasión.


Ya descendiendo localizamos una fuente para llenar las cantimploras como es debido y donde Kira se da su enésimo atracón de agua.


Cascada de Arripas.


Irene e Iván con la catarata de Arripas.


De bajada, usamos la técnica del "saco de cemento" para poder agilizar un poco la marcha.


Llegamos a la Virgen de Ordesa un tanto fatigados y con ganas de coger el bus.


Allí nos volvemos a despedir. Me queda un poco más de una hora de descenso hasta el Puente de los Navarros mientras Carmina y los peques se montan en el autobús que los devolverá a Torla para recoger el coche y venir a recogernos en la barrera del límite del Parque Nacional.


¡Hasta luego!


Una última mirada al Cañón de Ordesa antes de meternos en la espesura del bosque de Turieto.


Seguiremos las aguas del Arazas de nuevo pero en sentido descendente.


Aprovecho para acercarme al mirador de la Cascada del los Abetos. No se ve nada, los árboles no te dejan ver el río. Una pena.


Unos metros más abajo llego al mirador de la Cascada de Tamborrotera, de donde se adivina un enclave precioso, que tampoco se aprecia bien desde el mirador. Localizo un senderillo que desciende y me lanzo a buscar el río. Dejo a Kira atada a un árbol y destrepo unos metros por unos troncos situados estratégicamente a modo de escalera.


Cascada de la Tamborrotera, una preciosidad de difícil acceso.


De nuevo en el camino localizo un abrigo de emergencia, que en otras ocasiones ya nos hemos visto obligados a utilizar en Ordesa por culpa de las tormentas.


Llego al final dando por cerrado el círculo. Hemos regresado a Ordesa con los peques después de muchos años visitando la zona. De hecho, la primera vez que fui a la montaña, alguien me llevó al Valle de Ordesa y nos cayó una tormenta encima. Hay que tener en cuenta que estamos en alta montaña.


Un croquis de la totalidad de la ruta, desde el Puente de los Navarros hasta la catarata del Estrecho.


Habiendo cumplido los objetivos, decidimos no alargar más la visita. La meteo nos ha respetado durante cuatro jornadas seguidas y para mañana se tuercen las previsiones.
Un bravo por los peques, que han disfrutado mucho, al igual que nosotros mostrándoles las maravillas de los Pirineos.
¡Volveremos!

9 comentaris:

Larra25 ha dit...

Muy bonito Marc, has elegido uno de los mas bonitos recorridos que se pueden hacer en Ordesa.

Saludos.

MARC ha dit...

Ya ves, uno que conoce un poco la zona... Gracias por tu comentario.

Joan González ha dit...

Hola Marc...despues de estar de RODRIGUEZ por el monte de nuevo con los retalillos...jaja buena ruta

PERO....hasta los carteles te lo dicen... CASCADAS y no CATARATAS...jaja

salut
joan

Mendiz mendi ha dit...

Excelente reportaje, da la casualidad que el viernes 23 estuvimos en Torla e hicimos la Faja de Pelay por la Senda de los Cazadores, me hubiera gustado conoceros y es que no es facil encontrar seguidores de Springsteen por las alturas.
Un saludo

Marta/Toni i Gerard ha dit...

Això si que és per treure's el barret!!!!! Vaja sortida pel Pirineu que heu fet tots plegats....té molt de mèrit.
Qui ens torni a dir que la muntanya no és compatible amb els nens, o ens recordi que hem de penjar les botes....els enviarem directament a aquestes entrades del blog.
Felicitats per aquesta mega-activitat.

MARC ha dit...

Hola guapos. A veure si en muntem una conjunta ( en tinc una que us proposaré quan la puguiorganitzar i així ens coneixem en persona )

ALBONTZA ha dit...

Muy majo el repor para dar ejemplo a los más jóvenes, porque si quieres lo haces.
Un saludo Marc y familia

macc ha dit...

Lo del saco de cemento me a echo recordar cuando yo tenia que ir con una muñeca de mi hija a la montaña, y cuando se ponía "tonta" sacaba la muñeca y hacia como si la llevara a pasear y le cantaba.........se le pasaba la "tontería" a mi hija muy rápido, pero tenias que ver como me miraba la gente con la que me cruzaba rrr22

No coincidimos en Torla por dos días, me fui el 21 después de estar 8 días allí.

Jabondo ha dit...

Veo que habéis vuelto a vuestro "feudo", aquel al que tanto tiempo y cariño dedicásteis en su día.
Pero ahora con las nuevas incorporaciones a la familia, a las que les vais a transmitir todo lo que aquellos paisajes siginifican para vosotros.

Muy bonita toda esta serie de repors que nos habéis puesto. Seguid haciéndolo, que disfrutaremos viendo crecer a vuestros peques.