22 d’agost de 2013

GARGANTAS DE ESCUAÍN

Nos despertamos por la mañana con ganas de ver si el rebaño sigue ahí tras la movidita noche cencerril que nos han ofrecido. Eso de mugir a las 3 de la madrugada como si fuesen las tres de la tarde...


Recogemos los trastos y dejamos atrás el refugio de la Plana Canal.


Llegamos al coche tranquilamente, sin prisas y nos preparamos para la jornada de "descanso activo" que nos espera. Hoy nos toca descender por la pista de la Montaña de Sesa hasta el cruce de Puértolas y de allí por carretera hasta el abandonado pueblo de Escuaín, otra de las entradas del Parque nacional. Para nosotros la tercera.


Un gran consejo lo diga quien lo diga.


Llegamos al pueblo con ganas de jugar, pero hoy no hay partido.


El pueblo, como decía, abandonado ofrece un buen punto de partida para el descenso de barrancos, ya que desde aquí hacia abajo, el río ya no forma parte del territorio del parque y se permiten las actividades deportivas como el barranquismo.



Casas abandonadas y destruidas.


Casi todas excepto las oficinas del Parque Nacional, que no indican el inicio del circuito de los miradores, una ruta casi llana apta para todos los públicos.


Croquis de la ruta.


El recorrido es corto, prácticamente llano y muy atractivo de cara a la visita de las Gargantas de Escuaín.


Comienza callejeando por el pueblo.


Vamos viendo los diferentes estados en que se encuentran las casas.


Desde lo alto, el Castillo Mayor vigila el pueblo.


Algunos andamios dan fe de los trabajos de restauración que se llevan a cabo.


Un camino con muros nos aleja del pueblo y nos acerca a los miradores.


Terreno más accidentado a medida que nos acercamos a los acantilados.


Muchos metros más abajo, el río Yaga circula por el centro de la Garganta de Escuaín.



Flor.


Intentando coger la flor.


En los miradores.


Advertencia.


Foto familiar en uno de los miradores sobre el Yaga.


El Castillo Mayor.


De regreso, algún pasito incómodo para amenizar la ruta.


Tomando muestras de la flora.


El Yaga se aleja de las Gargantas y se acerca al Cinca.


De regreso al pueblo Irene se decide a caminar un rato, aunque no está conforme todavía con las fotos.


Ya en el pueblo, los ánimos han cambiado, así que nos decidimos a caminar un rato por el camino que sube hacia el puente de los Mallos, pero sin ninguna intención más allá de pasear un rato.


Circo de Gurrundué.


Caca de la vaca.


Todos despiertos.


Antes y después de abrir.


Aprendiendo a beber de la cantimplora.


Tocando el musgo.


La princesa del manto verde.


Como te descuides, Iván te deja sin musgo...


Finalmente ambos sucumben al horario y al calor y nos contentamos con fijar este refugio como el fin de nuestra ruta de hoy en Escuaín.


Dejamos atrás épocas pasadas y nos vamos de nuevo a Escuaín a recoger el coche.


De regreso a la civilización podemos sacar una imagen inédita en nuestro álbum: el Puntón de las Brujas visto desde la carretera de Escuaín a Puértolas.


Croquis de los paseos realizados esta mañana en Escuaín.



Esta tarde nos acercaremos hacia Torla, la entrada al Valle de Ordesa: la guinda del pastel.