2 d’agost de 2013

PALAS

Es viernes por la mañana y me dispongo a abandonar mi lugar de vivaqueo de esta noche pasada que ha sido de agradable temperatura. he dormido del tirón desde las diez y poco de la noche hasta las seis y media de la madrugada. Desayuno rápido y me lanzo sin darle más vueltas hacia el coloso palas. Tengo el track grabado en el GPS y eso me anima a intentar la empresa.
Rodeo de nuevo parte del Lago de Arriel Alto como hice ayer para subir el Balaitús, pero sigo más allá donde localizo una señal pintada en la roca. A partir de aquí algún hito en la ladera y alguna marca roja me señalará la ruta correcta.


Tengo claro intentar subir por nieve el máximo tramo posible. La nieve está bastante blanda, así que decido subir sin crampones, eso sí, el piolet en la mano por si acaso es necesario. Subiré buscando la zona herbosa a la altura del Collado del Palas, situado a mano izquierda según se sube.


Un vistazo atrás al lago, que se encuentra parcialmente congelado.


Sigo ascendiendo por la empinada pendiente del Palas que no da tregua ni respiro.


El Arriel se asoma por detrás del Collado del Palas (2513 m).


Yo sigo hacia arriba en busca de la zona herbosa, justo donde encontraré el sendero que asciende en verano y del cual llevo el track de GPS. Hasta aquí ha sido sólo subir, cansino pero sin complicaciones.


Abandono la nieve y me meto en la zona de hierba, si cabe más incómoda que lo anterior, pero bien señalizada por las marcas de un bastón que ha dejado algún montañero recientemente en la tierra.


Tras la hierba, la roca. Encuentro alguna señal roja y algún que otro hito.


A la derecha queda el Collado de Lavedan  (2612 m).


El Arriel y sus lagos, todavía en sombra.


Me meto de lleno en el pedregal en busca de la chimenea de acceso a la cima. Hay unas cuantas chimeneas, pero sólo una es la correcta.


Como bien dicen las reseñas: "Si ves la chimenea, no es la chimenea". De bajada pude comprobar que si se busca el punto señalado, se llega sin problemas a ella.


Alcanzo la base de la chimena Ledormeur, que así se llama, pero antes de atacarla me tomaré un respiro, beberé agua y comeré algo. y ¿por qué no sentarse un rato a contemplar las vistas que abarcan todo el terreno que recorrí la jornada de ayer?.


Dejo todo allí y me pongo a trepar por la chimenea Ledormeur, con dos tramos bien diferenciados. El primero más encajonado y vertical y el segundo algo más tumbado y más ancho. Las marcas rojas ayudan a elegir en los tramos más complicados. Da seguridad el hecho de que sea tan encajonada.


Trepando los primeros metros.


Un rato más tarde alcanzo a ver la salida de la chimenea.


Todavía queda un rato por terreno más practicable. un sendero nos lleva a la otra vertiente del monte.


Allí nos recibe otra canal mucho más sencilla que la Ledormeur y que en pocos metros nos llevará a la cima.


Hay que dirigirse hacia ese colladín sin alcanzarlo y desviarse hacia la izquierda por unas rocas más tumbadas.


Y alcanzar así la rocosa cima del Palas.


El Arriel rodeado de lagos.


Midi d'Ossau y Lurien.


Balaitús y Frondellas.


Foto de cima a 2974 m.


El fuerte viento que sopla en la cima invita a marcharse, así que me pongo a destrepar la primera canal que termina en un sendero con tendencia a la izquierda.


El siguiente tramo nos llevará hacia la chimenea Ledormeur, que hay que destrepar. Hay posibilidad de rapelarla, pero se puede bajar con tiento hasta la base sin necesidad de material específico.


Hay que estar atentos a las señales que marcan el inicio de la chimenea.


Se baja con tendencia a la izquierda, ya que hay un punto entre el primer y segundo tramo que la chimenea parece claramente que se dirige a la derecha, pero es camino equivocado.


Las marcas advierten del posible error.


Destrepando de cara al patio.


Al fondo de la imagen, sobre mi rodilla derecha se adivina un punto negro, es la mochila que aguarda tranquilamente mi llegada.


De nuevo en la base, otro descansito y me pongo en marcha siguiendo las indicaciones rojas.


El resultado de trepar y destrepar por la chimenea Ledormeur es un par de heridas abiertas en la mano izquierda y el borrado parcial de las huellas dactilares de la mano derecha, con la que me agarraba a la vida cogiéndome de unas rocas graníticas que rascan como el papel de lija.


Un último vistazo a la chimenea antes de marchar. Pronto se esconderá de nuevo entre las rocas.


Destrepo por terreno incómodo y rocoso en busca de la ansiada nieve.


Tirando de zoom localizo el vivac, donde espera el saco y algunas cosillas que dejé para subir con lo justo.


Me acerco al nevero y me calzo crampones que me ayudarán mucho en el descenso. Para entrar a la nieve debo salvar la rimaya que lo separa de la roca.


Me lanzo por la nieve sin entretenerme y disfrutando de una bajada bastante rápida con tendencia a la izquierda en busca de una canal que desde la base he visto que prácticamente no perdía continuidad de nieve hasta llegar al lago.


Una vez en la canal veo que la nieve se ha fundido en un corto tramo en el que me tocará pisar agua y roca.


De nuevo en la nieve sigo avanzando hacia abajo en dirección al lago de Arriel Alto.


Un vistazo a la canal de nieve que persiste aun en las fechas que estamos.


Un tobogán de nieve se abre ante mis ojos. 


De nuevo en el lago, me entretengo un rato con las magníficas formaciones de hielo, que pronto se fundirán.


Blanco por arriba y azul por debajo.


En las zonas límite, el hielo se funde formando agujeros en el hielo.


La arista del Arriel con el lago congelado. El verdadero Arriel se ha escondido tras sus centinelas.


Una última foto con el Palas y el itinerario que he seguido.


Llego al vivac con tiempo para recoger tranquilamente. Me queda un largo camino por delante, ya que debo descender todo el camino que subí ayer para llegar al vivac. Unos 1500 metros desde la cima del Palas.


Debo tener cuidado con las trampas del deshielo.


La presa del Ibón de Arriel Alto desborda agua a borbotones.


Arista Wallon a los Picos de la Frondella.


Un último vistazo al Palas.


El ibón de Arriel Bajo el más complicado de superar.


Ya que hay que volver a pasar por encima de sus aguas por el blanco sendero marcado en la nieve.


Superado el paso, me despido del Balaitús. Encantado de haberte conocido. Hasta otra.


El camino sigue las aguas en dirección a la presa de Arriel.


El cielo se está empezando a cubrir un poco.


Así que sin entretenerme mucho, me lanzo por el barranco de Arriel en dirección al GR11.


Ay, ay, ay...


Zona Musales desde las alturas.


A mí, in situ, esta piedra me pareció la cara de un lobo. Ahora si me fijo sólo en la parte izquierda, me recuerda un tiburón... 
A ver qué me dice Irene.


Me vuelvo a encontrar con el diablo en forma de toro, es decir, con las raíces del árbol caído en el paso del Pino.


Ya veo la conexión con el GR. Ya queda menos.


Debo dirigirme hacia Sallent de Gállego. Allí no me darán la Compostelana, pero seguro que tendré cobertura y podré comprar algunas cosillas que me hacen falta.


Señalado el punto de conexión entre ambos senderos. Me encuentro de nuevo en Llano Cheto. Me queda una hora de descenso hasta la Sarra.


Así que me lo tomo con calma y trato de disfrutar de la belleza del sendero que pasa por el Paso del Onso y el habetal.


Por mucho que insistí, éste no se movía del sitio y me tocó seguir caminando...


La urgencia de bajar a Sallent, aparte de pillar cobertura y poder hablar con los míos, viene de la necesidad de buscar remedio para las ampollas que llevo en el talón izquierdo desde que que bajé ayer del Balaitús y que fueron causadas por el roce de la talonera del crampón contra la zona afectada. Es lo que tiene llevar los crampones ajustados a la medida de la bota de invierno y traer la de verano.


He hablado con la familia, he comprado varias cosillas en Sallent y huyo de las fiestas del pueblo y del bullicio de la feria refugiándome de nuevo en la zona de la Sarra donde espero la llegada de Kepa y Luis con quien disfrutaré de las dos próximas jornadas en el monte; pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Al final ha llovido unas gotitas, pero nada preocupante.


Un croquis de la ruta de ascenso al Palas (en verde) y el posterior descenso hasta el aparcamiento de la Sarra (en rojo).

2 comentaris:

Miranda ha dit...

Menuda pechada te has dado esos días!! Y ya que estabas y con lo sobrado que se te ve podrías haber hecho también el Arriel, noooooo??

MARC ha dit...

Noooo, que venían Kepa y Luis y tenía que bajarme... ja ja ja. Se me habían acabado los fideos chinos!!!