4 d’agost de 2013

PICOS DE LOS INFIERNOS

He aquí la crónica de los dos días que estuvimos en la zona de Panticosa con el objetivo de ascender a los Picos de los Infiernos. He quedado con Kepa y Luis en el aparcamiento de la Sarra en Sallent de Gállego. La idea inicial era ascender a los Infiernos desde Sallent y regresar por Respomuso hasta la Sarra dejando un coche en cada extremo. El plan inicial se trunca al saber la previsión meteorológica que predice tormentas para la tarde del sábado y no queremos arriesgarnos a dormir en el Collado de Infiernos con esa posibilidad.
Democráticamente decidimos dormir en la Sarra y de madrugada partir hacia Panticosa dejando el coche de Kepa y el mío allí por si en el último momento decidimos variar el plan de subir y bajar por Panticosa.
Son las cinco de la madrugada cuando unos golpes en el cristal del coche me ponen en marcha. He pasado mala noche con retortijones de barriga, así que no voy demasiado bien y llevo mal las prisas. Nos metemos en el coche de Luis y nos dirigimos al refugio de la Casa de Piedra en Panticosa donde comenzamos a caminar a eso de las seis de la mañana a la luz de los frontales. Enseguida el camino se pone serio y empieza a subir sin tregua por el fondo del barranco siguiendo el GR.


El magnífico mirador de los tresmiles de Panticosa no nos sirve para nada. teniendo en cuenta el plan de hoy, considero exagerado el horario. ¡¡¡Nos vamos a quedar en el Embalse de Bachimaña Alto a descansar!!!


A medida que ascendemos comienza a clarear.Al fondo el Argualas y el Garmo Negro.


Zona de Serrato.


Muchos metros por debajo ya se ve el Balneario de Panticosa y todo el tinglado que hay alrededor del lago.


Hemos perdido a Kepa hace rato. ¿Dónde andará?. Nosotros seguimos un sendero muy cercano a los tubos de agua que bajan de la ladera de la montaña, aunque hay alguna catarata que se salva de la canalización.


En este punto, localizamos a Kepa que ha seguido un camino más directo por el Barranco de Bozuelo. Yo voy lento, las piernas van bien, pero el estómago se queja mucho. Menos mal que Luis se ha ido esperando y hemos subido a ritmo pausado.


A lo lejos ya se adivina la Cascada del Fraile.


A mi espalda el sendero que mañana recorreremos para descender a Panticosa, está decidido, ir y volver por el mismo camino. Eso nos permitirá acometer la jornada de mañana sin peso.


Nos acercamos a la caudalosa Cascada del Fraile.


Que presenta la Cuesta del Fraile, una subida en zigzag muy larga y pesada que nos acercará al refugio de Bachimaña, el nuevo.


Con la Cascada del Fraile.


Un descanso en la parte alta de la cuesta para tomar algo. Parece que el estómago deja de pinchar un poco y eso lo agradezco.


Ya podemos ver el refugio nuevo de Bachimaña junto al embalse.


Embalse de Bachimaña Bajo.


Contraluz.


Dejamos el refugio a un lado y seguimos el GR.


Rodeamos la zona de los Picos de Bachimaña dejándolos a nuestra izquierda.


Atravesamos los primeros neveros.


El embalse de Bachimaña Alto alberga en su otra orilla un refugio libre al cual nos dirigimos con intención de pasar allí la noche.


Para llegar allí debemos seguir el GR en dirección a los Lagos Azules a los pies de los Infiernos.


A lo lejos nuestro objetivo.


Descendemos unos metros hacia el valle.


A lo lejos el Pico Piedrafita, una mole que impone.


Kepa encuentra un paso cerca de la Cascada de Azules y atraviesa el río. Quiere acercarse a la zona de Marcadau para echar un vistazo al Vignemale y sus vecinos.


Cascada de Azules con abundante caudal.


Luis y yo queremos ver los Ibones Azules y los Picos de los Infiernos con una luz adecuada. Mañana es posible que pasemos a oscuras por aquí y yo no conozco la zona. Así que subimos hasta la presa del Ibón Azul Inferior y allí nos plantamos durante un buen rato (calculo una hora) disfrutando de las vistas.


Ibón Azul Inferior y Picos de los Infiernos.


Buscamos el mejor paso para cruzar el torrente y nos dirigimos hacia el refugio por cómodo sendero, en parte el que lleva al puerto de Marcadau.


Que nos ofrece unas magníficas vistas del valle y sus cimas.


Sólo nos queda descender unos metros hasta el refugio libre.


La puerta está abierta.


Dejamos los trastos e inspeccionamos el lugar. Bastante sucio a pesar de que han barrido y los colchones están mugrosos. Como más tarde comentará Kepa, lo mínimo que esconden esos colchones es la lepra.


Taquillas bloqueadas.


Decidimos aprovechar el día descansando y perreando por los alrededores del refugio.


Vida contemplativa. no todo es subir y bajar, también hay que disfrutar de las vistas. Y luego me siguen preguntado que para qué subimos montañas.


Media siesta.


Recién despertado.


Siesta entera (una de las varias que se echó Kepa al regresar de su excursión hasta la Muga Norte en solitario).


Por la tarde las nubes se adueñan del cielo. Vienen y se van sin más. No descargarán ni una gota, al menos en nuestra zona. Hecho que es de agradecer. La temperatura se nota más fresca que los días anteriores.


A eso de las ocho y media más o menos nos ponemos a preparar la cena. Kepa un poco de pasta y Luis y yo unos magníficos y reconfortantes fideos chinos...


¿¿Gustáis??


La sorpresa del día nos la da Kepa cuando anuncia a eso de las nueve de la noche que está llegando un tipo al refugio. Cuando se acerca, ambos se ponen a dar voces... parece que se conocen. Pues sí, es Mikel a quien conocemos del foro de mendiak. Ha llegado hoy haciendo travesía habiendo recorrido Ordesa y el valle del Ara. 
Lo sorprendente es su historia. Hace días que partió de Austria donde ha estado trabajando los últimos tiempos. Ha cruzado Alpes en patines. Cambió los patines por una bicicleta con la que ha llegado a la frontera francocatalana, donde cambió la bici por un helado. Desde entonces está siguiendo más o menos la HRP (Alta Ruta Pirenaica) en dirección a su pueblo, Amurrio, donde pretende llegar para las fiestas a mediados de agosto. Se me olvidaba, ha dormido hace unos días en la cima del Aneto.
Un crack.


La noche se anuncia despejada, así que decidimos salir fuera del refugio y vivaquear. Pronto caeremos en brazos de Morfeo, pero antes Luis se lleva un esterillazo en plena cara que proviene de Kepa, quien es objeto de nuestros chistes desde hace un buen rato.


¿Alguien conoce un modo más agradable de despertarse que con un grito de Kepa a las seis de la mañana?
Desayunamos y nos ponemos en marcha sobre las siete. 


No hace falta frontal, hecho que se agradece, pues tenemos que vadear un par de torrentes caudalosos y prefiero ver donde piso. Me encuentro bien, el estómago se ha calmado. ¿Serán los fideos chinos?


Seguiremos de nuevo el GR en dirección al collado de Infiernos, que queda todavía muy lejos.


Cruzando el huerto de alguien.


Las primeras luces todavía no doran las cumbres. Hace más bien fresco.


Con los primeros rayos de sol el Infierno se enciende.


Para luego arder a medida que pasan los minutos.


Una pequeña rana se esconde detrás de la maleza.


Nosotros buscamos un lugar seguro donde esconder gran parte del material que cargamos y así poder subir con la mochila mas ligera. Eso nos entretiene bastante rato. Mientras tanto, Mikel y Kepa, han seguido camino y nos esperarán en el Collado de Infiernos.


Seguimos adelante acercándonos al Ibón Azul Inferior.


Dejándolo abajo rápidamente.


Tira tú delante que a mí me da la risa.


Seguimos ascendiendo en dirección al collado.


Llegamos al increíble Ibón Azul Superior que nos regala un magnífico reflejo de los montes que lo rodean: Picos de Bachimaña, Infiernos y Piedrafita


Lo rodeamos por la izquierda. El Collado de Infiernos cada vez más cerca.


Cuidado que la huella termina en el agua...


La nieve hace acto de presencia unos metros por encima del ibón.


Decidimos calzarnos los crampones y coger el piolet por si acaso. Eso enlentecerá mi marcha bastante, ya que la talonera del crampón izquierdo impactará de lleno sobre las heridas de mi pie. ¡¡¡Qué ganas de llegar arriba y quitarme los pinchos!!!


Las rampas son relativamente suaves. La mayoría de gente camina sin crampones, pero decidimos no arriesgar.


Rápidamente ascendemos por la nieve y podemos ver ya los tres Infiernos.


Luis pasa delante. Cada vez me duele más el talón.


Por fin llegamos al collado donde Kepa lleva tres cuartos de hora esperándonos en compañía de Mikel que se despide de nosotros y sigue su camino hacia Respomuso y más allá. Enfrente se encuentra el Ibón de Tebarray con el pico del mismo nombre.


Nos preparamos para la ascensión, dura ascensión, que nos espera. Debemos seguir el sendero pedregoso hacia la arista. Hay que buscar un pequeño collado señalado con una rama de pino que alguien ha subido ahí desde vete a saber dónde.


A medida que ascendemos las vistas se abren en todas direcciones. El Midi d'Ossau, uno de los primeros en aparecer.


A mi espalda el Pico Marmoleras y el Piedrafita, que quedarán para otra ocasión.


Un corto tramo de nieve da paso de nuevo a la roca.


Empiezan las trepadas antes de llegar al Collado del Palo, como yo le llamo; que nos dará acceso a la primera de las marmoleras de los Infiernos.


Llegando al palo.


La primera de las marmoleras, la más corta, es la más peligrosa, ya que hay que atravesarla en ascenso buscando la arista que sube por la ladera del Infierno Occidental.


Kepa se pone en marcha cargando todo el peso mientras los demás estudiamos el terreno.


Poco a poco le vamos ganando metros a la montaña. hay que estar atentos y no fiarse de una roca un tanto precaria y quebradiza. Una caída es la última.


Numerosos hitos nos señalan el camino, y otros tantos nos separan de él.


Buscamos el extremo superior de la marmolera y eso nos lleva a un estrecho sendero que permite caminar cómodamente sobre el mármol.


En continuo sube y baja nos acercamos al collado donde terminarán las zonas más expuestas.


Tobogán de roca caliza.


Estudiando el mejor modo de superar la marmolera.


Finalmente alcanzamos el collado, donde decidimos dejar las mochilas y subir únicamente con la cámara y el GPS. El terreno, pese a ser abrupto, tiene zonas de descanso y el patio no es ni mucho menos tan expuesto como antes.


El Garmo Negro sigue mis evoluciones por el pedregal.


Finalmente alcanzamos la ancha arista cimera y llegamos a la primera cima.


Infierno Occidental, 3075 m.


El camino que hay que seguir va por la arista entre las marmoleras norte y sur hacia el pico Central.


Descendemos del primer pico dejando a Kepa allí, que no le apetece continuar.


La arista es ancha y en ocasiones parece que corra y todo.


Aunque la verdad es que más bien me dediqué a disfrutar de la experiencia allí arriba sin correr. Impresiona ver a ambos lados la caída que hay.


Segundo objetivo, Infierno Central, 3083 m.


Descendemos por sendero del pico Central hacia el último objetivo del día.


Buscamos la arista del pico Oriental.


Mármol. 


Luis me espera en las alturas.


Y tres. Infierno Oriental, 3079 m


Desde arriba se adivina nuestro hotel de mil estrellas de la pasada noche y el camino que hemos seguido para llegar aquí.


Las nubes cubren el macizo de Vignemale.


Marmoleras y Piedrafita.


Frondellas y Balaitús.


Garmo Negro.


Sierra de Telera.


Marmolera Norte desde el Infierno Oriental.

Regresamos al Infierno Central y de allí al occidental donde nos espera Kepa. 
Marmolera Sur desde la arista.


Mar de nubes que se va disipando en la vertiente francesa.


Desde el infierno Occidental tenemos que descender por la arista hacia el collado a recoger las mochilas.


Nos cruzamos con un nutrido grupo de montañeros que pueden llegar a colapsar la vía si no van ligeros en este terreno.


En el collado, un tentempié.


Echamos vistas a la zona de Anayet.


El grupo de antes en la arista. Impresiona ver tanta gente en una zona estrechita como esa.


Nosotros a lo nuestro, hay que regresar destrepando por la marmolera hacia el Collado del Palo.


Unos metros de descenso y le dejo paso a kepa, que va más suelto en el destrepe. Prefiero no tener a nadie detrás aguardando a que haga mis pasos.


El camino de descenso se adivina más fácilmente que al subir.


Llegando a la zona más expuesta.


El sendero facilita las cosas.


Las máximas dificultades a mi entender vienen en el destrepe de la parte alta de la marmolera hasta el Collado del Palo. La roca es mala y se desprende. De hecho un guijarro se fue abajo rebotando por la pared y se le erizan a uno los pelos del cogote.
Por fin abajo.


Llegamos al Collado del Palo.


Pero las dificultades no han terminado todavía, ya que hay que destrepar, ya sin tanto patio, hasta llegar al sendero.


Pico e Ibón de Tebarray, Balaitús, Marmoleras y Piedrafita.


Descenso por nieve.


Descenso por roca hacia el Collado de Infiernos.


En el collado, de nuevo un tentempié. Nos despedimos de Kepa que sigue su marcha hacia el refugio de Respomuso siguiendo los pasos de Mikel. Nosotros descenderemos por la nieve pastosa hacia los Ibones Azules.


No cramponamos, hecho que agradecen mis talones.


El Ibón Azul superior se convierte a estas horas en zona de reposo y juego de bastante gente que se ha acercado hasta aquí. Nosotros recogemos los bártulos que hemos dejado escondidos cerca de la presa del Ibón Azul inferior y nos lanzamos hacia el GR. 


La Cascada de Azules tan caudalosa como esta mañana o más.


Descendemos sin problemas la Cuesta del Fraile y nos vamos remojando en las numerosas torrenteras que descienden del monte.


En la parte baja de nuestra ruta, decidimos bajar por la zona que subió Kepa ayer y nos sorprende la Cascada del Pino con su caudal.


Y el aspecto de estos domos, más cercanos al paisaje de Yosemite que al pirenaico.


Llegamos al refugio de la Casa de Piedra sobre las cuatro de la tarde y decidimos bajar a Panticosa, el pueblo, para buscar algún sitio donde comer.
Lo encontramos en el Restaurante Hotel El Escalar en Panticosa: bueno, bien de precio y sin problemas de horarios.


El homenaje final para mi andadura pirenaica.


Croquis de la ruta. En verde la subida de ayer hasta el vivac y en rojo la jornada de hoy. En total hemos superado los 2000 metros de desnivel positivo.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Hola Marc, me gusta mucho tu blog abriendo huella y ya he leído algunas entradas de las que mas me interesan para hacerlas yo. Ahora le toca el turno a planear subir al menos al pico norte de los infiernos desde el collado de los infiernos. Subí al Balaitus por la gran diagonal y me preguntaba si la subida al pico norte de los infiernos es mas o menos difícil que la gran diagonal del Balaitus, tu que piensas? Mi nombre es Antonio y mi direccion de e-mail es: sendersdelmon@yahoo.es
Muchas gracias.

MARC ha dit...

Hola Antonio. En primer lugar gracias por visitar el blog y me alegro mucho de que te haya gustado.
En referencia a lo que me preguntas, mi respuesta es siempre subjetiva. Dependerá siempre de mil factores, pero si me tengo que mojar, te diré que lo pasé mejor en el Balaitús ya que la sensación de patio es mucho menor que la de andar por la parte alta de las marmoleras. Una vez has subido del Collado de Infiernos al primer pico, los otros dos son juego de niños por arista ancha y sendero. La parte más impresionante a mi entender es la subida al primero por el terreno tan descompuesto y trillado que hay que atravesar. Eso sí, con cuidado y despacito se hace bien. Yo me rodeé de mi gente para ir a los Infiernos, en cambio con el Balaitús me atreví solo. Quizás los Infiernos eran demasiado para ir yo solo, aunque luego no me ayudó nadie a pisar el terreno, pero el asunto psicológico tiene su importancia.
Espero haberte aclarado algo
Saludos
Marc