31 de juliol de 2013

ANAYET Y CINCO MÁS

Son las dos de la madrugada cuando, tras haber conducido durante horas llego al aparcamiento del Portalet en la frontera con Francia. Me recibe una noche estrellada y cálida.


Voy a estrenar el Cañonero como habitación tras haber amueblado el interior lo más cómodamente posible para afrontar las jornadas que se avecinan en Pirineos. 


Un ratito antes de ir a dormir, me despido hasta mañana. Tengo muchos retos in mente y la excitación me hace pasaru na noche un tanto regular a pesar de las comodidades que me ofrece el coche.


A las 7 de la mañana me despierto y desayuno algo. Dejo el coche en el Corral de Mulas, punto de entrada al aparcamiento de Anayet de la estación de ski. El día se presenta radiante y a esas horas ya salgo a caminar en manga corta.


A pocos metros de la carretera un potrillo es amamantado por mamá yegua.


Un lirio en el camino.


La visión del Pico de la Garganta me llama la atención cada vez que he visitado la zona. Quizás hoy, si hay fuerzas y ganas sea el día en que me anime a subirlo.


El sol va haciendo acto de presencia a medida que alcanzo y dejo atrás las horrendas instalaciones del ski.


Por fin solo y lejos de la civilización, me lanzo a caminar por el marcado sendero que asciende por el Barranco de Culivillas.


Las cataratas van llenas de agua, el deshielo sigue aportando litros de líquido a los ríos.


Ya en pleno barranco, me tomo un respiro para contemplar el primer objetivo. A lo lejos el collado que me dará acceso a los Lagos de Anayet.


El camino llanea y asciende alternativamente en una especie de terrazas amplias y cómodas para avanzar.


Aguja en mitad del barranco, cuando llegas a su altura su espectacularidad desaparece al ser parte del camino.


Hierba bien peinada.


Me voy acercando al collado, todavía no veo mis objetivos del día.


Un vistazo a mi espalda. A lo lejos el cordal pirenaico con el Balaitús, las Frondellas y los Infiernos, Garmo Negro, Algas y Argualas a lado y lado del Pico de la Garganta, que aparece en primer término.


Un último repecho por el GR. A la derecha se puede intuir el sendero que seguiré al regresar, marcado en verde y blanco.


Por fin llego al collado.


El Pico Anayet asoma su cabeza majestuosamente.


Vértice de Anayet, el pico de la izquierda con su característica roca rojiza y el Pico de Anayet, mi objetivo principal de hoy, aparte de poder chafardear el estado de la nieve en los picos que me interesa subir los próximos días y que desde arriba veré claramente: Balaitús e Infiernos.


Hacia el país galo, es imposible no mirar al Midi d'Ossau.


Sigo adelante por los llanos de Anayet sorteando agua por doquier. El camino asciende hacia el Collado Rojo.


Desde el camino de acceso al collado se tiene una magnífica vista del tramo más complicado del día, que consiste en una trepada equipada con una cadena a modo de quitamiedos. Ese tramo desemboca en una canal herbosa que accede directamente a la cima.


Un nutrido grupo de marmotas gritan inquietas ante mi presencia.


Desde el collado hay que ganar la roca rojiza y acceder al tramo de la cadena.


El paso de la cadena consiste en una tramo ascendente, seguido de una travesía y un último punto en que hay que subir un bloque. Todo el paso está equipado con una cadena que permite avanzar sin problemas. Puesto que desconozco el paso a pesar de haber leído mucho sobre él, prefiero no arriesgar y he subido arnés, bagas de vía ferrata y casco. Allá que voy.


Superado el paso, un senderillo me acerca al siguiente punto interesante, la canal herbosa.


Se trata de avanzar con cuidado hacia arriba intentando no lanzar piedras por si alguien está por debajo. Menos mal del casco, porque impacté de lleno con la cabeza en un saliente de la roca.


Reto superado, por fin. Estoy en la cima del Anayet y no hay nadie.


Punta Escarra, Pala de Ip, Collarada, la Moleta y el Vértice de Anayet.


Aspe, Bisaurín, Castillo de Acher, Mesa de los Tres Reyes, Anie...


Omnipresente Midi d'Ossau.


Balaitús, Frondellas, Infiernos, Garmo Negro, Algas, Argualas...


Me voy para abajo siguiendo el camino de ascenso. La canal herbosa vista desde arriba.


Hay que localizar esta laja en el suelo y pasar por la derecha de una gran roca para localizar el paso de la cadena para regresar al sendero unos metros más abajo.


Iniciando el descenso por la cadena.


En plana faena.


De nuevo en el collado, me lanzo hacia el siguiente objetivo: la Punta de las Negras. A escasos metros de donde estoy.


En un periquete alcanzo la cima.


Que ofrece magníficas vistas de esta vertiente del Anayet.


A mi espalda una segunda cima en la misma montaña de las Negras. Desconozco cual es la cima principal, así que me acerco para coronarla también. He intentado ver en los mapas alguna denominación para estas cumbres pero no hay nada. La Punta de las Negras o antiguamente llamada Falso Anayet es una montaña con dos cúspides, o eso es lo que a mí me ha parecido.


Foto de cima, la tercera de hoy.


Desde aquí, el acceso es sencillo hacia el Vértice de Anayet la máxima cota del día. Quizás sea la cima más concurrida del cordal dada su sencillez de acceso y las magníficas vistas que ofrece.


A mi espalda las dos cumbres de la Punta de las Negras.


Frente a mí, la pirámide del Vértice.


A la que llego para coronar la cuarta cumbre de hoy.


Aquí aprovecho para descansar un buen rato y disfrutar de las magníficas vistas que ofrece.


Y para echar una cabezadita, que con la noche que he pasado, se agradece.


Una vez descansado me lanzo al descenso hacia los Lagos de Anayet que ofrecen esta magnífica estampa desde las alturas.


Espelunciecha.


Pico Arroyetas.


El Lago Inferior con el Midi de fondo.


El Lago Superior con Vértice y Anayet a mis espaldas.


Abandono definitivamente los llanos de Anayet y me dispongo a descender por el barranco de Culivillas cuando localizo un sendero que me puede permitir acceder al Pico de la Garganta sin apenas perder altura.


Seguiré estas marcas en el camino de descenso.


La traza es clara.


Y las vistas magníficas hacia los tresmiles del Valle de Tena.


El camino sigue hacia Francia pero yo me desvío directamente hacia el pico de la Garganta.


En la base, un pequeño lago de color rojo me recibe.


Salsa de tomate en vez de agua. Supongo que algún sedimento le da este aspecto.


Incluso la textura es más densa que el resto de lagos que he visto hoy.


Dejó abajo el lago y subo, sin apenas sendero hacia la cumbre del Pico de la Garganta.


Cumbre Occidental del Pico de la Garganta con Espelunciecha a mi espalda.


Una amplia cresta da acceso a un pequeño collado entre ambas cimas.


Cima Oriental desde el collado.


Sexta cumbre del día.


Desde aquí veo perfectamente lo que me espera en el Balaitús y su Gran Diagonal.


Y lo que nos encontraremos dentro de unos días en los Picos de los Infiernos.


De nuevo al collado desde donde veo la curiosa forma de la cima Oriental del Pico de la Garganta.


Descenso incómodo y tieso desde el collado hacia la parte norte de la montaña.


Dejo atrás el pico de la Garganta buscando desniveles más suaves.


Un vistazo a lo que me queda para descender definitivamente hasta el punto de origen.


Seis cumbres en las botas y un siete en el pantalón es el balance de hoy.


Atrás queda el Pico de la Garganta mientras desciendo en busca de las instalaciones de ski.


Consigo superar la zona de ski sin pisar la estación llegando a la carretera de acceso al Corral de Mulas donde me espera el coche y el merecido descanso.


Croquis de la ruta sobre el mapa.


Pantallazo del GPS.


Pantallazo del GPS (2).


Una vez descansado, me dirigiré al aparcamiento de la Sarra desde Sallent de Gállego para pasar la noche en el coche y emprender nuevas aventuras en esa zona; pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.