8 de març de 2014

CASTELL DELS MOROS DE TREGURÀ

Muchos meses esperando que el invierno nos visite y, al menos en nuestras latitudes, no ha hecho más que anunciarse sin llegar a aparecer realmente. Así que hemos decidido desplazarnos hasta el Pirineu de Girona, donde el grupo iba a pisar la nieve por primera vez este año.
Sin madrugar demasiado, dado que la actividad propuesta era sencilla, nos hemos dirigido al norte.


Desvío hacia Tregurà, donde una procesión de vacas nos hace detener la marcha.


Superamos la parte alta del pueblo y cogemos la pista forestal que sube desde Tregurà y se dirige hacia Ribes de Freser. Dejamos atrás a muchos coches que han desistido de seguir adelante por el estado del piso. Alcanzamos sin dificultades (OJO: NO METERSE SIN 4X4, porque hay nieve acumulada en la pista) el desvío al refugio de Coma de Vaca.


Allí nos equipamos y comemos un poco antes de empezar a caminar.


Foto familiar antes de iniciar la marcha que ha de llevarnos al cercano Castell dels Moros, con tiempo suficiente para disfrutar de la nieve.


Tratamos de aprovechar al máximo la poca nieve presente en esta zona de la montaña. Sabíamos que algo íbamos a encontrar y enseguida el trineo se ha hecho el mejor amigo de Irene. La otra opción era subir a Vallter a compartir la nieve con la gente que pudiera subirse a la estación de sky. Seguro que hay allí más nieve, pero seguro que hemos visto muchísima menos gente aquí. Es cuestión de prioridades, yo creo.


Mientras mami la arrastra.


Manto blanco en pocas zonas.


Lo justo para el disfrute de los peques.


Iván también se ha apuntado al trineo.


Esta vez cargado por papi ante la atenta mirada de Irene esperando su turno. No siempre ha sido sencillo el cambio, todo hay que decirlo.


Llegando al collado, la nieve casi desaparece (efectos del viento). A lo lejos la cara norte de la Serra Cavallera y el Taga.


Iván contemplando las vistas en la calurosa mañana (14ºC) antes de seguir adelante.


Tratamos de pisar el máximo de nieve posible.


Al final lo peques han solicitado el comodín de la mochila y hemos incrementado notablemente el ritmo de la marcha. Autofoto papi-Irene.


En el collado de los Moros, desviamos nuestros pasos hacia el Castell del mismo nombre.


Dirigimos nuestros pasos hacia la primera de las cimas de la bicéfala montaña.


Otros han elegido el lugar para lanzarse en parapente.


Rocas y más rocas en los accesos a cima.


Terreno incómodo para ir con botas de invierno y sin nieve.


Debemos rodear la cima por la derecha según se sube.


Alcanzamos la primera cumbre del día a 2127 metros.


Unos metros más allá, la segunda cima nos espera.


Dejamos atrás la primera cumbre para acercarnos a la segunda.


Llegando arriba.


Castell dels Moros a 2123 m.


Descenso más o menos rápido, ya que tenemos un rato relativamente corto para la tercera actividad del día tras el trineo y las cimas: el muñeco de nieve.


Descenso de secano.


Autofoto mami-Iván.


Preparando el material.


Empezando a construir.


Test de calidad: ¡¡Iván, no te comas la nariz del muñeco!!


Contruyendo a buen ritmo.


Las chicas se encargan del muñeco bebé (según Irene).


Foto familiar con los "ninos de neu".


Antes de marchar, sustituimos las narices por sendas piedras.


Ahí han quedado los nuevos inquilinos de la montaña.


Su ubicación es cercana al Castell dels Moros.


Atrás dejamos la jornada de hoy con un telón de fondo poco innivado para la época del año en que estamos, aunque no por ello pierde su belleza.


De nuevo en el coche, unas fotos para ver el estado del terreno: mucha nieve acumulada del venteo, mucha agua de deshielo y muchísimo barro.


Mejor tener claro donde metes el coche si no quieres acabar encallado.


Sólo por ver la sonrisa de los peques al llegar a casa, vale la pena el esfuerzo, el kilometraje y la pesadez del viaje. Creo que a ellos también les ha compensado.
¿Qué os parece?

2 comentaris:

Luis Dorado ha dit...

Esa sonrisa no se paga con dinero amigo!!

MARC ha dit...

Y que lo digas!!!