20 d’abril de 2014

CUEVA HONDA (Fuente la Reina)

Tras la visita a la Sima de la Pinosa, los peques de casa han quedado con ganas de visitar una cueva y poder usar las linternas. En Fuente la Reina existe la posibilidad de visitar la Cueva Honda, una pequeña cavidad apta para ir con niños, así que decidimos ir a visitarla. Ésta se encuentra situada en la vertiente norte del río Maimona, a escasos metros de éste y a unos 400 metros arriba del puente que cruza el río a la salida de la población en dirección a los Calpes. Tomamos como referencia la conocida Fuente de las Mangraneras a la salida del pueblo para iniciar la excursión de hoy.


Hay que caminar unos metros por la carretera con cuidado del tránsito rodado.


Se accede tomando un sendero que parte a la izquierda de la carretera justo enfrente de la bajada asfaltada a las huertas.


Metidos en el sendero.


Grandes bloques de roca en el paso bajo los cortados del Coscojar.


Sendero apto para los más pequeños que disfrutan de lo lindo esperando encontrarse con alguna cabra.


Enfrente vamos viendo las paredes de la Covatilla.


Qué bonito es usar la caballería.


El sendero se complica un poco por el desnivel, aunque es poco rato.


A medida que avanzamos, las ganas de llegar aumentan.


Pasando por los bancales donde recogemos a menudo algún espárrago.


Descendiendo a nivel del río.


Bellas pozas donde remojarse en verano.


Cada uno cruzará el río de la mejor forma posible.


A lo perro.


A caballito.


Con indicaciones.


Pronto llegamos a la base de los cortados de la Covatilla y allí, junto a una antigua balsa de riego encontramos la entrada de la Cueva Honda.


¿Me ayudas a bajar?


Hay que trepar un par de metros para acceder a la entrada, una boca de 2.50 m x 1.50 m que da acceso a una galería de unos 50 metros de recorrido y una altura media de 1.50 m.


Visto el panorama, Kira se relajará en la entrada.


Los demás prepararemos la intendencia para poder entrar con luz.


En la galería principal se observan procesos reconstructivos en forma de coladas, estalactitas y estalagmitas y pequeñas columnas.


Estalactitas de pequeño tamaño.


Columnas.


Explorando la entrada a la oscuridad de la cueva.


Ángel y Jorge en la cavidad. 


La familia al completo con Jorge en el interior de la Cueva Honda.


A medida que avanzamos se va estrechando el recorrido.


Aunque algunas todavía se pueden permitir el lujo de no golpearse la cocorota.


Detalle del techo.


Qué ilusionada va la pequeña espeleóloga.


Iluminando las profundidades.


Iván no lo tiene tan claro eso de ir medio a oscuras tropezando con la cabeza en el techo.


Curioseando con la estalactitas. Se mira pero no se toca.


Detalle de las gotas de agua que cuelgan del techo.


Seguimos adelante cuidando mucho las cabezas.


A medida que nos adentramos encontramos sedimento blanco que parece algún tipo de hongo.


Detalle del mismo.


Ahora es Jorge quien se da con la cabeza en el techo. Todo un campeón se ha atrevido a llegar hasta el final de la galería.


Al final encontramos sedimentos arcillosos.


Bellas formaciones en la sala final.


Una columna que ha perdido su parte media.


Panorámica de la última sala.


Decidimos regresar a la salida.


Cerca de la boca de entrada...


...nos metemos por una rampa inclinada que hay a mano derecha a unos 10 metros de la salida.


Es un paso angosto de unos 4 ó 5 metros.


Que da acceso a una sala más arriba.


Dicha sala de unos 4 x 5 metros es el punto final de la Cueva Honda.


Detalle de la sala.


Detalle de estalactita inerte.


Para salir hay que arrastrarse un poco.


Deslizándome como en un tobogán.


¿Cómo hemos quedado tras restregarnos por la arena?


Y por detrás aún peor...


Es hora de regresar.


Cuidado con meter el pie en el río...


Desde el sendero se tiene una buena panorámica del pueblo.


Ya en casa, una ducha para limpiarse de arena y una paella para recuperar energía.


Croquis sobre ortofoto de la ruta para llegar a la Cueva Honda.


Mapa topográfico de la Cueva Honda.

1 comentari:

Carmina ha dit...

Qué bien se lo pasaron los peques...con linterna en la cueva. Para la próxima no nos olvidaremos el casco...