15 d’agost de 2014

CUPABIA A BUSSAGHIA POR AJACCIO Y PIANA

Tras una plácida noche en la zona de la Cala de Ciglio, y no habiendo visto un alma en horas, nos despertamos con alguna nubecilla y un viento fresco. Teníamos la previsión más alterada de todo el viaje para las dos siguientes jornadas. 
Eran las 7 de la mañana y ya estábamos en marcha.


Recorrimos la corta distancia hacia la Plage de Cupabia  y dejamos el coche en el aparcamiento más cercano a la arena que coincide con la entrada del camping.


Preparados para entrar en la playa. 
Son las 7:45 a.m.


A esas horas, evidentemente, somos los primeros.


Toda la playa para elegir dónde clavar la sombrilla.


Las gaviotas se acaban de pasear por aquí.


Encontramos un buen rincón al final de la playa larga junto a un arrecife.
Para pasar a la siguiente cala, hay que cruzar las rocas bien sea por tierra o por mar.


Posando.


Tomando el sol.


Mientras se deciden si quieren hacer un castillo de arena o bañarse, me dedico a "explorar" el arrecife en busca de flora y fauna.


Curiosas formaciones florales.


Más de cerca.


En detalle.


Iván ha descubierto unas peculiares setas de playa.


La presencia animal, pececillos minúsculos aparte, la descubro en forma de erizos de mar.


Con unos guantes traídos para la ocasión, capturo uno para mostrárselo a los peques.


Es fascinante verle mover sus púas.


Devuelto el erizo a su casa junto a las rocas, nos dedicamos a construir una fortaleza de arena.


La reina del castillo también nos echa un cable.


Va llegando la hora de marcharse, tenemos camino que recorrer y la playa empieza a recibir cada vez más visitantes. Destruimos el castillo antes de marchar, que cada uno se construya el suyo. 
Aprovechamos las instalaciones del camping para sacarnos la arena de encima y nos ponemos rumbo al norte por carreteras tortuosas.


A lo lejos ya vemos el venteado Ajaccio, capital de la isla.


Los nenes se han dormido y aprovechamos para comprar lo necesario en un gran supermercado de Ajaccio. No pararemos a visitar la ciudad, ya que hay demasiado bullicio al ser hoy día de fiesta conmemorando el nacimiento de Napoleón. Dejamos atrás la ciudad y nos acercamos a Punta Parata donde dejamos el coche.


Contemplando el mar desde una calita cercana a Punta Parata.


Vamos a ir hasta la torre genovesa que custodia las Islas Sanguinarias.


Bahía de Ajaccio.


Yo también quiero mirar...


Islas Sanguinarias.


Cala.


El viento azota la mar convirtiendo el romper de las olas en un espectáculo natural.


Desde la mochila Iván se dedica a hacer pedorretas a los transeúntes que se nos cruzan.


Decidimos seguir el itinerario más largo que rodea la torre para luego ascender a ella.


Torre.


Espuma.


La torre de más cerca.


Punta Parata vista desde el sendero de la torre.


Islas Sanguinarias.


¿Cuándo subimos a la torre?.


Después de llegar al mirador.


Unos metros nos separan de la cima.


Desde la altura, el mar se ve totalmente transparente. En este lado del cabo, el agua está calmada.

.

Ascendiendo a la torre.


En la torre.


Descendemos por el lado contrario y nos volvemos al coche no sin antes comprar un par de cosillas en la tienda de souvenirs y decidir que el año que viene repetimos Córcega para veranear.
Hay que volver a recorrer la carretera hasta Ajaccio y allí nos topamos con algo curioso: los mausoleos en primera linea de playa y en segunda fila, los grandes bloques de apartamentos...C'est la Corse.


Ajaccio me pareció caótico y esta imagen muestra lo que digo. Lo dejamos para otra ocasión.


Seguimos rumbo norte con intención de llegar a Porto para buscar lugar de descanso esta noche.
Antes de llegar allí atravesamos varias poblaciones de interés, pero la más bonita, sin duda, es Piana (donde pasaremos la tarde mañana mismo).


Mundialmente famosa por las Calanche de Piana, Patrimonio Mundial de la Unesco.
Se trata de una serie de formaciones rocosas de color rojizo que al atardecer adquieren su máxima belleza.


El sol desciende cada vez más y lo que antes era sombra, se enciende con la luz del ocaso.


Una de las rocas más conocidas: El corazón de Piana.


Besos.


Colores en la roca.


Irene se anima a bajar a ver el corazón.


Contenta con mami y papi.


De postal.


Panorámica de la zona.


El sol nos va abandonando por hoy.


Se despide.


Empieza a desaparecer en el horizonte.


Me he quedado solo, ya que empieza a refrescar...


y se han refugiado en el coche.


Última foto.


Dejamos atrás las Calanches de Piana y atravesamos Porto hasta llegar a la Plage de Bussaghia, donde hay un buen FP donde pasar la coche.
Llegamos con tiempo de no molestar a nadie con el ruido del hinchador del colchón, aunque más tarde no importó mucho porque el aparcamiento se llenó de gente y de coches.


El día del nacimiento de Napoleón se celebra con fuegos artificiales en la misma playa.


Carmina y los nenes se han dormido y yo me bajo a la playa para disfrutar un poco de los fuegos, que con este ruido no puedo dormir.
Al menos me uniré a la fiesta y sacaré unas fotos.


Igual que han comenzado han terminado.
La playa se queda desierta en un periquete y puedo regresar al coche a dormir.
Traca final.


A las 23:45 se ha terminado todo.
Es hora de dormir hasta mañana, reservado para visitar el Golfo de Porto.
Croquis de la ruta de hoy.