18 d’agost de 2014

LAC DE NINO

 Se confirman nuestros temores, el colchón está definitivamente pinchado y sólo nos sirve como esterilla aislante, que ya es mucho dadas las circunstancias. Tocará repararlo en casa, pero de momento nos tendremos que apañar.
Amanece en Col de Verghio y nos tomamos nuestro tiempo para el desayuno. NO tenemos excesiva prisa dado lo cerca que estamos del inicio de nuestras aventuras de hoy.


La sombra del coche se proyecta hacia el oeste, nosotros seguiremos dirección este. 


Nos dirigimos hacia la zona de aparcamiento de la Oficina Nacional de Guardias Forestales, junto a un conocido parque de aventura. Allí dejamos aparcado el Cañonero junto a decenas de coches que seguro han dejado las gentes que nos cruzaremos en una de las rutas más populares de la isla: La que conduce al Lac de Nino.


Preparando el GPS, más por curiosidad que por nada más, ya que la ruta está bien señalizada en color amarillo de principio a fin. Iván con papi.


Y las chicas juntas.


Punto de inicio.


Como decía, seguiremos marcas amarillas todo el día.


Ya me encargo yo del GPS. 


Desde el primer momento, la ruta asciende por el bosque. Se agradece la sombra, ya que hoy el día aprieta un poco.


Magníficas vistas al Monte Cinto, techo de la isla (2710 m).


Pronto Irene se activa y pide pisar tierra.


 Ambas se adueñan de sendos bastones proporcionados por la naturaleza.


Helechos.


La altura de los árboles es impresionante.


Iván no tarda en reclamar suelo mientras papi regresa al coche en busca de un par de "imprescindibles" que nos hemos dejado, entre ellos los pañales de repuesto.


Ellos siguen avanzando en solitario mientras Carmina les vigila atentamente. Aquí llegando al cruce con la pista principal, no transitable con vehículo particular.


Echando un ojo al tronco caído en busca de larvas.


Montañera.


No es camino para no iniciados.


Finalmente les atrapo y me uno a ellos en la subida.


Cada uno con su bastón va superando metro a metro el recorrido dentro del bosque.


Llegamos a un enorme hito. Parece que hay afición por montar grandes pirámides de piedras.


Vigilando las evoluciones de Iván.


Montañeros.


¿Es el calor o veo doble?


Hasta las lagartijas se esconden en cualquier sombra que ofrezca la roca.


Vamos bien.


Trepando en el granito.


Primera herida de guerra.


En detalle. 
No es más que un rasguño, podemos seguir.


Saltando TODAS las rocas.


El bosque es majestuoso.


Aunque empieza a ofrecer alguna que otra dificultad.


Irene ha pedido el comodín de la espalda hace un rato pero Iván sigue con su escalada particular.


Rampas de granito que devora una a una sin problema.


Técnica alternativa de destrepe.


Finalmente se ha cansado de trepar y pide la espalda de mami, que sigue trepando en terreno algo más complicado.


Árbol relleno.


Abandonamos el bosque. Todavía nos queda un buen tramo hasta llegar al Lac de Nino.
Hace calor.


Vistas a la salida del bosque con el Monte Cinto a lo lejos.


Travesía.


En este punto nos cruzamos con un montón de gente que iba bajando y se sorprendía de nuestras evoluciones. Hubo unas mujeres que incluso apaludieron a Carmina... El hecho es que íbamos adelantando a gente que subía penosamente por el pedregal. No se trata de fuerza (que también), más bien de saber qué terreno pisas y cómo hacerlo.


Gestionando trepadas y destrepes.


Ya le empezamos a ver un punto débil a la montaña.


Trepando sin descansar.


Última dificultad.


Llegando a la Bocca a Stazzona, el collado previo al paraíso. 


Hito.


Un vistazo espectacular.


La llegada a Stazzona nos sorprende muchísimo por la belleza de lo que vemos al otro lado. hemos visto hace días imágenes del lago, pero la visión tras tanta piedra es gratamente sorprendente.
El Lac Nino con los pozzines, una especie de "lagos bebés" como hemos estado llamándoles todo el día para animar a los peques.


OOOOOHHHH.


Foto familiar con el Lac Nino y los pozzines. 


Descendemos la treintena de metros que habrá hasta las campas de hierba donde transitan los caballos en libertad.


Marcando waypoint en el GPS, hay que tener referenciados todos los pozzines.


Res.


Caballo.


Posando con los caballos.


Que pastan y beben a sus anchas del agua de los pozzines.


Posando con los caballos.


El agua de los pozzines es absolutamente transparente.


Pero si metes el pie en las zonas anegadas...


... te puedes llenar de barro.


Flora subacuática.


Renacuajos.


Rana, no más grande que un pulgar de mi mano.


Cuidado que salta.


Nos acercamos hasta el Lac Nino para verlo de cerca.


Nos hacemos con el control de una pequeña isla junto al lago.


Hay que saltar para volver.


Foto finish de la ruta.


Menadros entre los pozzines. 


Trampa acuática.


Hay quien empieza a ir apurado...


Panorámica de la zona antes de regresar.


Último vistazo desde Stazzona.


Las vistas desde Stazzona hasta el Monte Cinto nos auguran buen tiempo también para mañana.


¡BRAVO!


Flores.


De regreso vamos haciendo el censo de piedras con pintura amarilla.


La vuelta se hace bastante más rápida que la subida.


Destrepando lo trepado anteriormente.


Los lagartos han crecido de tamaño.


Antes de regresar al bosque encontramos una cabaña que a los peques se les antoja que se trata de la casa de los 7 cabritillos.


Llamamos a la puerta imitando ser el lobo.


Pero no están en casa.


Curioso ejemplar con las ramas dispuestas en cruz.


En un principio creímos que era el tronco fracturado y caído por casualidad en esa posición pero desde debajo se aprecia que se trata de las ramas principales dispuestas en ángulos rectos.


Florecilla amarilla.


Tronco fantasmal, el efecto de esas piedras iluminadas por un frontal en plena noche tiene que ser..


Descubriendo las raíces de los árboles.


Texturas.


De vuelta al río, ya queda poco.


Habiendo atravesado la zona más complicada, los pequeños piden paso.


¡A caminar!


 Regresamos al coche tras una ruta de 662 metros de desnivel acumulado que nos ha llevado hasta una altura de 1794 m (Bocca Stazzona). Regresamos al abrigo del coche a casi 1100 m.


Casi no queda nadie en el aparcamiento a excepción de una familia francesa en una camper que se entretiene jugando con los cerdos que han bajado a ver qué pillan. Uno de ellos, se ha puesto sumiso y se deja acariciar. Irene no pierde la oportunidad de acercarse al ver a la mayor de las hermanas francesas acariciándole la barriga al animal.


Nos hace unas fotos magníficas la chavala.
Merci.


De allí salimos pitando haca Lozzi, una población cercana al otro lado del valle desde donde remontaremos la tortuosa pista de tierra sólo apta para 4X4 en dirección al refugio de Piedra Pinzuta. 
Pasaremos la noche en los alrededores del refugio montando la tienda de campaña, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.


Croquis de hoy.


2 comentaris:

Francisco ha dit...

Un sitio precioso. Menuda excursión y menudas vacaciones. Enhorabuena, familia.

MARC ha dit...

Muchas gracias. Francisco.
La verdad es que se trata de un buen destino para ir con los peques.