19 d’agost de 2014

MONTE CINTO: RÉCORD EN EL TECHO DE CORSICA

El mayor reto montañero en la isla de Córcega es, sin duda, el Monte Cinto (al menos para nosotros). Se trata de ascender al techo de la isla a 2710 m
Acabamos de bajar del Lac Nino y nos dirigimos aún de día hacia la cercana localidad de Lozzi. De allí, parte una carretera de curvas hacia el camping del Monte Cinto donde terminará el asfalto, que deja paso a la tierra en una tortuosa pista SÓLO APTA PARA 4X4 (aunque luego veremos que un Fiat Panda nos espera casi en la parte alta de la misma).


Recorremos los casi 10 km de pista a ritmo de tortuga sorteando las torrenteras y mil y un baches que nos esperan. Lo peor son los giros de 180º que nos iremos encontrando por el camino.
(Foto sacada en el descenso un par de noches después).


Llegamos allí de noche con Iván en brazos de Carmina e Irene tan pancha viendo los dibujos. Encontramos el refugio destartalado de Piedra Pinzuta en su sitio. Unos metros más abajo, un Land Rover y dos tiendas gemelas hacen noche en el lugar. Decidimos montar también la tienda de campaña e irnos a dormir.
Amanece temprano, como cada día en la isla 
(recordemos que al estar más al este, el sol aparece antes).




El día promete. 
No hay apenas viento aunque sí unas brumas matinales que se disiparán a lo largo de la jornada.



Piedra Pinzuta al amanecer.


Mientras nos vamos despertando en el interior de la tienda, decido explorar el enclave.
Mejor no permanecer mucho rato en el interior por si acaso.


¿Ha pasado un huracán?


Vistas de nuestro campamento desde el interior del refugio.




Sigo explorando los alrededores y localizo un cartel con la ruta de los tres refugios que se inicia en este lugar.


Cartel que marca el punto de inicio de la ruta hacia el Refugio de l'Erco al cual nos dirigiremos más adelante.


El sol ya despunta.


Es hora de despertarse.


Compañeros de expedición.
Mortadelo sólo aparece ya en contadas y especiales ocasiones.


¡¡No te olvides el GPS!!
Será nuestro gran aliado, como veremos más adelante. 
Llevamos el track que Joseba y Bea siguieron en su visita al Monte Cinto en 2012, y además nosotros grabaremos nuestros pasos durante toda la jornada, que se espera larga.


Son las 7:30 a.m. y nos cargamos a los peques a la espalda.
Estamos a 1600 m.
Nos espera una jornada mucho más larga de lo que inicialmente imaginamos a estas horas.


Comenzamos a caminar por la pista que pronto se torna en sendero en dirección al Refuge d'Erco con el Monte Cinto prestando atención a nuestro lento avance desde las alturas.


Nubes sospechosas sobre nuestras cabezas.


El sendero de los tres refugios está señalizado con paneles de flora y fauna de la zona.


Las vacas nos miran como sólo las vacas saben mirar, esa mirada de cuando pasa el tren...


El circo que nos encontramos de frente es imponente.


Cuidado con los pinchos.


Las ovejas pastan tranquilamente en el sendero que inicia su trayecto descendente hacia el Refugio d'Erco.


Las brumas matinales siguen cubriendo parcialmente el cielo.


De allí venimos por cómodo sendero.


Imponentes montañas de granito que me recuerdan mucho la Sierra de Gredos.



La logística infantil consiste en cargar cada uno a uno de los peques y detrás una mochila muy ligera con lo imprescindible. De hecho, no necesitaremos nada más de lo que hemos cargado, pero usaremos todo cuanto hemos cargado.


Maquis.


El sendero se convierte en piedra a medida que nos acercamos al refugio.


Desde lo alto del collado podemos ver el Refuge d'Erco, así como adivinar el trayecto que vamos a seguir a partir de este punto.

Vaca.


Las nieblas siguen enganchadas en los valles mientras sobre nuestras cabezas el sol va ganando terreno.


Vadeando el río a escasos metros del primer punto de control.


Refuge d'Erco (1675 m).


Está cerrado y sin demasiada presencia humana en los alrededores.
Seguiremos hacia adelante por cómodo sendero en dirección al Lac Cintu.



Desde este punto vamos a seguir marcas naranjas.


Un buen rato después del refugio, encontramos el final del sendero de tierra propiamente dicho y nos adentramos en el terreno de la piedra, presentado por este espectacular pasillo rocoso.


Que Iván recorre con sus manos como si hablase con las piedras.


Al final del pasillo, empezamos a necesitar una parada.


Mini lago.


De nuevo vamos a tener que vadear el río.


El primer descanso no lo podemos posponer más rato.
Los peques se han ganado con creces el merecido descanso que les supone salir de las mochilas.
Hoy saben que este monte es para los papis y que el terreno será cada vez más difícil, así que hemos pactado con ellos una serie de paradas largas para estirar las piernas, corretear y demás.
Construyendo un hito. 


Un buen rato después y con el obligado cambio de pañales de Iván, seguimos adelante cada vez más cerca de la roca.


Una serie de lajas de granito que hay que ganar con adherencia nos separan de la parte alta del camino. No es terreno complicado, pero sí hay que ir con cuidado.


La marca naranja nos guía sin pérdida por el laberinto rocoso.


Vamos dejando el valle a nuestras espaldas cada vez más abajo.


Curioso ejemplar de flor que parecía estar empapada de agua.


Tras la parada técnica de hace un rato, el cansancio hace mella en los nenes y se duermen plácidamente sobre nuestras espaldas. Aunque pueda parecer que ahora pesan más (eso es cierto), nos permite avanzar más rápidamente. No es lo mismo cargar con una mochila bien cargada que con un niño con ganas de conversación y deseoso de escuchar un cuento que le va explicando su montura.


Bajo esa enorme roca, localizamos un refugio vivac ideal en caso de necesidad.


El pedregal es de los incómodos, pero se deja tratar.


Al rato, los peques se despiertan con ganas de comer.
Es hora de hacer la segunda de las grandes paradas del día. Necesitan terrear un poco y andar un rato.


Irene, feliz al localizar una cueva bajo una gran roca.


No se amedrentan con el terreno que les toca pisar y deciden atacarlo sin temor.
Nos va quedando relativamente poco para llegar al Lac Cintu.


Descansando entre rocas.


Seguiremos atentamente los progresos de los peques por el inmenso caos de rocas que nos separa del lago.


Trepando.


Iván trepa hacia donde Irene le guía, aunque se alejen del camino.


De nuevo en el sendero, bien marcado entre las rocas.


De nuevo entre las rocas.


Últimos metros antes de llegar al lago.


Lac Cintu (2290 m).


Cristalinas y frías son las aguas del Lac Cintu.


Estaremos un rato cerca del lago jugando hasta dar por terminada la segunda parada.
Seguiremos avanzando por la ladera del Monte Cintu, no sin antes rodear el lago.



Hay que tener cuidado al rodear el lago, ya que los grandes bloques nos pueden dar algún susto y acabar mojándonos.


Vivacs junto al lago.



Iniciamos la segunda parte de la ascensión con ganas y decisión, pero reservando fuerzas. 


Nos espera una pedrera de casi 500 metros de desnivel surcada por un senderillo que permite ganar metros entre las rocas. Hay que fijarse de no perder la referencia de los grandes gendarmes que guardan la pedrera. 


Un vistazo atrás. Vemos el Lac Cintu y el Capu Falu (2540 m).


En la lejanía, la zona que transitamos ayer para visitar el Lac Ninu.


En mitad de pedrera, nos saltamos el protocolo y sacamos a los peques un rato para terrear, ya que se impone una parada de avituallamiento. El calor aprieta de lo lindo y es importante hidratarse y ponerse crema (lástima que quedará mal cerrada y echará a perder mucho de lo poco que carga esa mochila).


La corta parada sucede a la lenta progresión por la pedrera, que en ocasiones obliga a poner las manos, aunque sin ninguna sensación aérea, al menos de momento.


Vamos ganando metros al monte, que está todo roto.


Le entramos al monte por una de las canales que nos llevará prácticamente a lo más alto del cordal, que no a la cima como veremos más adelante...


Llegando a la arista zenital con vistas al Capu Falu en primer térnino, sobre el lago, y al Paglia Orba (2595 m) a lo lejos.


Hay que sortear un muro rocoso sencillo antes de llegar al sendero de nuevo.
A lo lejos la zona del Monte Rotondo (2622 m), segunda elevación de la isla de Córcega.


El sendero nos llevará a ver la zona norte de la montaña, y nos permitirá enlazar con la ruta que viene de la estación de sky de Asco.


Antes de llegar a la arista, hacemos la cuarta parada a resguardo.


A partir de este momento seguiremos marcas rojas, las que vienen del norte, hasta la cima del Monte Cintu.


Un vistazo al norte. Punta Minuta - 2556 m.


Nos toca descender unos metros por terreno muy descompuesto.


Marcas rojas.


Llegamos casi a la cota final, pero descubrimos un magnífico mirador desde donde nos dicen que nos queda aproximadamente 45 minutos (que traducido en horario infantil, a pesar de ir porteados, sale un total... da igual). Seguiremos adelante, que esto ya está hecho.


Foto con el Monte Cintu.


Foto familiar con NADA a nuestras espaldas (qué rabia me da no haber rechazado la amabilidad de la gente y haber sacado las fotos de grupo desde una piedra-trípode, que es como mejor quedan).


Bueno, volvemos al asunto.
Por delante, un terreno incómodo no, incomodísimo; siguiendo marcas rojas por un pedregal de glandes bloques similar (como me indicó Joseba) a cualquier tresmil de los de Benasque en Pirineos. Este tramo te obliga a ganar y perder cota varias veces, hecho que nos retrasó muchísimo.


Primer descenso con cuidado.


¿Me hace una foto, papi?
La princesa de casa sacó fuerzas de no sé dónde al verse tan cerca de la cima y nos animó mucho en lo que nos quedaba de trayecto. Incluso llegó a decirle a una señora que ella quería hacer cima y que estando tan cerca no se iba a quedar con las ganas.


Rodeando las laderas del monte en zona incómoda pero bien protegida.


Iván estaba ya cansado y precisó de alguna parada técnica, demasiado corta a su entender, durante el tramo final.


Este punto marca el punto final del último sendero y la entrada en la roca. Nos quedan 60 metros de desnivel en una continua trepada hasta prácticamente la cima.



Pasado el tramo más aéreo (similar a las Marmoleras de los Infiernos en Aragón, pero en versión corta y, a estas horas, sin gente), una canal con el paso más complicado de la ruta (totalmente protegido y sin patio) nos deja en un fácil y cómodo sendero a escasos metros de la antecima.
Ya vemos la cruz de la cumbre.



Gran hito en el collado de la antecima.


De allí a la cima, un salto.


Aparición estelar tras mucho tiempo de parranda.


Monte Cintu - 2710 m.
Hacemos cumbre en solitario a las 18.30h tras muchas aventuras, pero nos queda MUCHO para dar por terminada la ruta de hoy.



Golfo de la Girolata.


Bahía de Calvi.


Capu Biancu - 2582 m.
El Cap Corse está cubierto por las nubes.


Barrage de Calacuccia.
Se puede observar las curvas sinuosas de la pista 4X4 y el llano donde tenemos aparcado el coche junto a Pietra Pinzuta.


En la antecima coincidimos con un montañero solitario que estaba en plano GR20 y que se había desviado para subir el Monte Cintu. Algún HDP le había mandado hacía horas en dirección contraria a la cima.
Nos preguntó si había agua en la cumbre...
Es hora de comenzar el descenso, con sumo cuidado. El terreno es sencillo, muchos agarres y buenos y nada pulido, por lo que la adherencia es máxima.


De nuevo en el trayecto de la arista, habiendo hecho cambio de bebés, Iván se ha dormido plácidamente a mi espalda mientras Irene celebra la buena nueva de encontrar gorro y guantes para protegerse del frío.


Las sombras del monte se empiezan a proyectar en el valle. Se te va a hacer de noche y lo sabes, así que un nuevo acierto al haber cogido los frontales. Están en el fondo de las mochilas.


El sol, todavía alto, ilumina el Golfo de Girolata.



Monte Cintu de oro.


La sombra del Monte Cintu se alarga mientras seguimos recorriendo la arista.


Dejamos atrás la bifurcación hacia Asco al norte y seguimos por el terreno que hemos transitado hace unas horas en dirección al Lac Cintu, hacia el sur.


Tonos suaves tiñen el cielo.


Estamos a punto de cumplir el objetivo que nos hemos marcado en la cima: conseguir llegar al lago con luz, para evitar la oscuridad en el terreno más descompuesto. 


Llegamos al Lac Cintu cuando las sombras lo cubren prácticamente todo.
Hace frío y mucho viento.
Hacemos una parada larga para organizarnos, hidratarnos, comer algo...
Abrigamos a los peques al máximo y volvemos a cambiar de jinetes.


Nos queda mucho desnivel y distancia por cubrir y queremos hacerlo con calma y seguridad, la que ofrece la luz de los frontales y, como no, la inestimable información y guía que nos brinda el GPS.
Descenderemos más de 600 metros en la más absoluta oscuridad. El viento amainará a escasos metros del collado de acceso al lago, eso nos facilitará un cómodo descenso, aunque largo y muy pesado. La temida zona de las lajas de granito la dejamos atrás sin demasiada complicación.
Lo más pesado será llegar desde allí al Refugio d'Erco, ya que parece que no se llega nunca.
Una vez allí, sabemos que nos queda más o menos una hora de ruta. Los campeones a nuestras espaldas se van despertando por turnos y animan el ambiente con risas mientras llaman a las vacas y las ovejas que han visto por la mañana.
El final no se ve claro hasta que la luz potente del frontal ilumina un cuadrado blanco en la lejanía: ¡Es allí, la matrícula del coche!
¡POR FIN!


Por fin llegamos a destino, Pietra Pinzuta, pasada la una de la madrugada del día siguiente. Nos ha salido la ruta más larga (en tiempo) de nuestra historia montañera. Dejo a todos dentro del coche y monto en la oscuridad la tienda de campaña. En pocos minutos estamos de nuevo en su interior y nos dejamos envolver por la noche, ventosa de nuevo, que nos abraza y nos ofrece un sueño reparador (¡¡¡y tan reparador!!!).


Por la mañana conecto de nuevo el GPS para cerciorarme de que los datos son correctos, y lo son:
han sido 1608 metros de desnivel acumulado, casi 18 horas  seguidas en el monte, a pesar de ser una ruta con algo menos de 15 km de distancia.
Hay que felicitar a los peques por la capacidad de adaptación y por lo bien que han llevado esta SUPER-ASCENSIÓN, que se ha alargado más allá de lo deseable, pero que se ha conseguido llevar a buen puerto.


Les dejo descansar hasta que se despiertan por sí solos, estamos todos muy contentos. Muy cansados y Carmina con sendas ampollas en los talones que la han martirizado durante buena parte de la ruta, pero orgullosos de haber conseguido la gesta.
El Monte Cintu está en el zurrón, y ya sólo nos queda celebrarlo.



Desayuno.


Melón corso, el dulce premio de los campeones.


Melón corso, el dulce premio de los campeones (II).


Mientras los peques se entretienen con sus cuentos, Carmina y yo aprovechamos para desmontar el tenderete de la tienda y montar el coche.


Todavía nos queda recorrer los 10 km de pista que nos separan de Lozzi.
Recomiendo encarecidamente NO RECORRER esta pista con un coche que no sea apto para este terreno. De bajada hay varios atajos que permiten evitar las peores zonas, pero a la subida no se ven... y toca comerse las peores torrenteras y baches.


Como decíamos al principio, un Fiat Panda nos esperaba en Pietra Pinzuta.


Tardamos un buen rato en descender hasta el camping de Lozzi.
Allí preparamos el coche para la jornada de hoy que nos llevará a visitar las últimas ciudades que queremos ver antes de abandonar la isla, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.


Croquis de la ruta de ascenso al Monte Cintu (una y no más...).

6 comentaris:

igertu ha dit...

plas plas plas, bravo por vuestra tenacidad y ganas!!! y un 10 a los peques que se han portado como auténticas máquinas.

Enhorabuena!

MARC ha dit...

Muchas gracias, Joseba. La verdad es que os tuvimos presentes durante muchas de las conversaciones que tuvimos en el Monte Cintu. Lo mejor, como bien dices, los peques y su capacidad de adaptación.
Plas, plas, plas (me sumo a tu aplauso)

ILARGIBETEA ha dit...

Se ve que habéis pasado buenas vacaciones por tierras corsas. Qué bonitos recuerdos

Y mucho mérito esta ascensión al Monte Cinto con los dos enanos

MARC ha dit...

La verdad es que nos ha gustado tanto que estamos deseando repetir destino el año que viene...

ZURIPA ha dit...

Vaya paliza!! sois unos valientes los 4! .....por cierto ya que vais terminando los repors, no veas que ganas de ir a Córcega!!

MARC ha dit...

Y nosotros de volver!!!