10 d’agost de 2014

SAINT JEAN DE CAP FERRAT

Han llegado las ansiadas vacaciones y preparamos todo lo necesario en el coche. 
Salimos de casa a las 8:30 a.m. sin prisa para llegar a Niza, donde mañana cogeremos el ferry que nos llevará a la isla de Córcega (Córgela para Irene). Nos esperan más de 600 km de coche ya que no existe ferry desde la Ciudad Condal, una pena. Nos lo tomaremos con calma.



Ha sido de gran acierto la cantidad de entretenimientos que podíamos ofrecer a los más peques desde el primer momento, ya que les ha hecho más llevadero el viaje y ha evitado mareos.
En ocasiones, lo mejor era dejarles conducir un rato.



Aunque había que evitar ser pillados...



Es importante pararse a descansar de vez en cuando y relevarse en el manejo del coche.



A media tarde entrábamos en Niza con tiempo suficiente para buscar un buen lugar para dormir (a partir de ahora FP o furgoperfecto), dejar el coche y montar el tinglao nocturno; ya que vamos con la casa a cuestas como los caracoles.



Tras un buen rato intentado localizar el FP que hay en Villefranche Sur Mer, pasamos dicha localidad y nos adentramos en Saint Jean de Cap Ferrat, dirección Mónaco. Se trata de un cabo repleto de grandes villas con magníficos coches aparcados sin ningún tipo de miedo en la misma calle. 


Había de todo: Bentleys, Aston Martin...vaya, que un BMW o un Mercedes son para el servicio.


 Aparcamos el coche en la C/ Bellevue 30 donde las enredaderas que cuelgan de la villa que allí existe nos ofrecen un buen cobijo. Es hora de salir a estirar un poco las piernas. 


Foto familiar de vacaciones.


Dejamos atrás las grandes villas.


Custodiadas por animales feroces.


Y nos acercamos al sendero que recorre el litoral desde el faro. 
Es importante saber que en las inmediaciones del faro no se puede aparcar, pero existe un fuente de agua potable y un baño químico.


El sol está cerca de terminar su jornada, pero aún nos queda un rato de luz para el paseo.


Paseo junto al mar.


Corred, que el sol se esconde.


Cazador cazado.


La musa.


Antes de recogernos, aprenderemos a cazar al sol.


 ¡Lo conseguimos!


Las últimas luces junto al mar bajo la vigilancia del faro.


Ocaso.


Tras la ruta  por los acantilados, muy buena para terminar el día, nos volvemos de nuevo al coche. Hay que mover todo lo que llevamos y montar el puzzle nocturno, Mientrastanto, iremos cenando.


Finalmente nos vamos a dormir custodiados por un Citroën de antaño con  muestras de llevar allí aparcado un tiempo.


La noche que nos espera será una de las más calurosas de las vacaciones. Mucho mosquito que se ceba sobretodo con los pequeños. Por lo demás dormimos en la más absoluta tranquilidad. No esperábamos menos de nuestros vecinos. 
¡¡BUENAS NOCHES!!
Croquis de la zona de Cap Ferrat