7 de febrer de 2015

SERRAT DE PUIGVENTÓS DESDE COLLFORMIC

Hemos decidido aprovechar la nieve caída esta misma semana en el Montseny para ir con los peques hasta Collformic. Hemos querido no repetir la cima clásica del Turó de Collformic desplazándonos desde la carretera hasta la zona del Plà de la Calma y desde allí hasta la Serra de Puigventós.
Dejamos el coche en el aparcamiento del restaurante, ya que el parking de la zona está lleno pese a ser viernes. Es mediodía y muchos bajan del Matagalls.


Nada más bajar del coche Iván se lanza a la primera nieve que pilla.


Iván, no te comas esa nieve...


Papi, ¿esta sí?


Tras el frío aperitivo, echamos un ojo al objetivo de hoy.


Me he traído el arnés para probar una idea: tirar del trineo sin necesidad de los brazos y ha funcionado de maravilla.


Deslizando a Irene por la pista de acceso al Plà de la Calma.


La nieve estaba perfecta para esta actividad.


Iván no quería subir, pero nos hacía detenernos para echarle bolas de nieve a Irene.


¡Toma ya!


Seguimos adelante. 


Iván contento de pisar nieve otra vez.


Vistas desde la pista hacia nuestro objetivo.


Posando para la revista.


Els Camps de Collformic nevados. A lo lejos el cordal del Turó de l'Home.


Autofoto.


Cada vez estamos más cerca del Plà de la Calma.


La tropa al completo.


¡Vamos a hacer el muñeco de nieve!


Vistas desde el Plà de l'Ase Mort.


Llegando al Plà de l'Ase Mort, donde nos detendremos un rato a jugar con la nieve.


El mayor acúmulo de nieve lo encontramos en esta zona más llana.


Es hora de trabajar.


Manos a la obra.


Empezamos prensando la nieve, pero estalla a la mínima presión. Está demasiado seca.


Optamos por buscar otro punto más adecuado y descubrimos un buen montón de nieve que permite modelar un poco más abajo.


Así es más sencillo ir añadiendo bloques de nieve.


Modelando.


Unas piedras y una zanahoria hacen las veces de ojos y nariz.


¿Le abrigamos un poco?


Un gorro y unos botones.


Algo para mordisquear.


Foto de grupo con el muñeco.


Los peques con su nuevo amigo.


El Nino.


La zanahoria me la llevo que tengo hambre, le pondremos una piedra.


Tras el descanso, seguimos hacia el Serrat de Puigventós.


Prados llanos que nos acercarán a la cumbre.


Recogiendo nieve desde el trineo.


Autofoto familiar, pronto necesitaremos un bastón para la cámara que casi no cabemos.


La parte alta es un sube-baja que va coronando pequeñas cotas.


¿Dónde están mis botas?


El deporte ha sido lanzarse sobre la nieve.


Aunque en algunas zonas, mejor no echarse al suelo.


¿Aquí hay cacas?


Disfrutando de cualquier nevero por pequeño que éste sea.


Reagrupándonos.


Vistas desde el cordal.


Sobre la nieve.


Seguimos adelante en busca de la cota máxima.


¿Un búho o un arbusto?


Tras estos árboles encontraremos la cota máxima del cordal a 1247 metros.


¿Me haces una foto con esa mini-montaña?


Haciendo angelitos en la nieve.


Disfrutando del paquete de nieve que cubre esta zona boscosa.


Soy un gatito que come nieve...


Transitando por un senderillo escondido entre ramas.


Llegando a la cima.


Cumbre.


Vistas hacia el Turó de l'Home.


Vistas hacia el Vallès.


Vistas hacia Matagalls.


Hemos recorrido unos metros en busca de la punta del cordal, pero se afilaba un poco y como la nieve no daba mucha seguridad, hemos decidido regresar.
Esta vez Iván sí ha querido subir en el trineo.


¿Repetimos?


Es turno de Irene, que me adelantaba.


¡Qué cómodo!


Vistas al Serrat de Puigventós al regresar.


Irene tirando del trineo.


Iván tirando el trineo.


A toda velocidad bajamos hasta Collformic donde nos espera una merienda de lo más nutritiva y energética...


Lentejas time!!!


El sol se despide y nosotros también.


No sin antes colgar un croquis a mano de la ruta de hoy.