15 de març de 2015

Navidad en marzo: Santa Claus, renos, postales y villancicos

El amanecer de un nuevo día nos despierta con hambre. Salimos de nuestro bungalow a eso de las 9 de la mañana con tranquilidad. Hoy no tenemos ninguna prisa ya que sólo vamos a explorar el recinto sin necesidad de movernos de la zona.


Guantes imprescindibles si es que queremos tocar la nieve.


A pesar de los 5 grados negativos que marca el termómetro, el frío se lleva muy bien. Nada que ver con ese frío que cala en los huesos aunque estés a 10 positivos por culpa de la humedad. Cada vez me pienso más seriamente irme a vivir al frío de verdad.


En la recepción del hotel, que da acceso al restaurante para desayunar, es Navidad.


Desayuno de los campeones (I)



Desayuno de los campeones (II): hay que coger fuerzas para el día que nos espera.


Son las 9:55 a.m. y la audiencia con Papa Nöel está a punto de comenzar. 


Esos 5 minutos que quedan los pasamos cabalgando sobre un reno.


La entrada a la casa de Papa Nöl está en la misma recepción del hotel. Un pasadizo oscuro, con luces tenues ilumina una serie de pequeñas estancias cargadas de magia, fotos de Santa Claus, de los reyes Magos, de elfos... Allí al fondo se escucha una voz ronca y agradable (un estilo Barry White)
- Hey!!!!!
Los peques se quedan quietos. Ahí está Santa Claus.
Nos invita a sentarnos a su lado y nos pregunta de dónde venimos.
Me llama la atención la paz y tranquilidad que destila el personaje. Es pausado en movimientos y en su charla. Nos cuenta varias cosas acerca de su esposa, que se ha quedado en la casa que tienen a 250 km al noreste en las montañas preparando galletas para la merienda. 
Le comento que los niños le tienen algo de miedo. Se ríe. ¿Y quien no?
Irene quiere saber por qué no tiene caramelos.
Ríe de nuevo. Missis Nöel no le deja traerlos porque se los come antes de que aparezcan los niños y le crece la barriga. Ho Ho Ho!!!
En un momento de la charla propone sacarnos una foto de grupo.



Seguimos charlando durante un rato (lo mejor de venir en esta época es la poca gente que te encuentras a pesar de ser domingo; no quiero saber lo que puede ser esto en Navidad). Nos comenta que muchos adultos le piden poder ver auroras boreales durante su visita a Laponia y se congratula de la suerte que tuvimos ayer. Él no dispone de auroras en sus sacos de regalos, es algo impredecible nos dice. Antes de marchar nos invita a visitar la exposición de juguetes que hay más adelante y allí nos despedimos hasta la próxima Navidad.


Piezas recién fabricadas.


Iván se escapa y le encuentro dentro de uno de los escenarios montando la moto de nieve de Santa Claus...



Es hora de salir, que Irene quiere ver el sol (que nos acompañará durante casi todo el viaje. ¡Menuda suerte!).


Un Papa Nóel de piezas de Lego en la entrada/salida de la exposición.


De camino al exterior, un trineo custodiado por seres mitológicos.


Ya estamos fuera.
¿Qué hacemos ahora?


Mientras nos decidimos, haremos un poco el ganso navideño.


Dejamos atrás la Christmas House y nos ponemos a CORRER por el hielo detrás de los niños.
Como ya he comentado en otra entrada: ni un resbalón, ni nuestro ni de nadie.


Decidimos meternos de lleno en faena y mandar ya las cartas y postales a los familiares y amigos.
Nos encaminamos a la Santa Claus Main Post Office.


No sin antes comprobar la distancia desde aquí hasta casa...


¿Vamos a ver la oficina de correos?




Irene con la cartera.

 
Iván con el reno.
 

Correo llegado de todo el mundo decora las paredes de la estancia.


Es un museo de cartas.

 
Guardadas en baúles.
 
 
Importante tener un buen archivo.
 
 
Estadísticas.


Chupetes abandonados.
 
 
 
Sentado en el sillón de Santa Claus.




Mr & Ms Nöel.


Ha llegado la hora de escribir las postales y para ello nos sentamos en una de las mesas que hay para poder escribir tranquilamente. Es una buena cosa que se pueda comprar la postal y el sello en el mismo punto donde están los buzones.




Hay mucho que hacer.


Dibujitos.
¿Para quien serán?


Dejamos las cartas en el buzón de envío urgente, el otro es para las postales que llegarán en Navidad.


Iván hace lo propio con las suyas.


Nos vamos al exterior de nuevo y dejamos atrás la oficina de correos siguiendo la línea del Círculo Polar Ártico.



Mr & Ms Nöel.


Disfrutando del fresquete.


Carámbanos de hielo cuelgan del techo.


La siguiente parada es obligada: el tobogán de hielo frente a la oficina principal del parque.



Al principio nos cuesta pillar un poco la técnica.


Depurando estilo.


Una buena opción es bajar juntos.


Al final, lo conseguimos dominar de un modo magistral. 

                   

Es casi mediodía y empieza a notarse un poco el hambre, pero de camino al bungalow localizamos la granja de renos de Santa Claus y nos montamos en un trineo familiar para dar una vuelta corta en el vehículo estrella de Papa Nöel.




¡Allá vamos!


Autofoto familiar sobre el trineo.



El paseo discurre por bosques nevados a una velocidad pausada que permite que los peques se acostumbren, sobretodo Iván que no las tiene todas consigo.


Seguimos adelante surcando bosques nevados.


Detrás, otro trineo tirado por un reno con un solo cuerno, nos sigue de cerca.


Mono-cuerno.


Al llegar al punto de inicio, el guía nos saca una foto familiar sobre el trineo.


Fotos con Rudolf, que sigue vistiendo su cornamenta intacta. 
Pronto la cambiará como el resto de sus hermanos.


Foto con Mono-cuerno.


El olor a guiso de reno que se desprende de la comida del guía nos hace despertar hambre y salimos rápidamente del tipi para irnos a comer.



A la hora del postre, es hora de celebrar mi cumpleaños.


Soplando las velas.


Por la tarde, nos vamos a dar una vueltilla de nuevo para estirar las piernas y bajar la comida.


Cuidado con las carreras por el hielo.



Sí, papi.


Sí, mami.


El destino escogido, de nuevo, es el tobogán helado que tiene unas escaleras para subir cómodamente.



Depurado estilo ya aprendido tras los culazos de la mañana.


Irene también.



¡Pistaaaaaa!



Con mami.



Todos juntos.



Último descenso del día.




Vemos los enormes muñecos de nieve y queremos fotografiarnos con ellos, pero antes hay que arreglar los desperfectos ocasionados por la gente.



Foto familiar con el muñeco de nieve.
Pronto tocará hacer el nuestro.



Frente a la oficina principal de Papa Nöel.



El Círculo Polar Ártico se deja cruzar en la Central Square.


Los elfos lo señalan.


Haremos la última visita del día a la oficina del Jefe.


Un reno nos sale a recibir.


Antes hemos comentado un poco el tema del suelo helado...




... pues bien, en la tienda encontramos unos minicrampones adaptables al pie. 



Son ajustables a cualquier calzado al ser de goma.



Aunque no disponen de nuestro número exacto y preferimos seguir adelante como todo el mundo sobre la pista de patinaje que no patina.



Se empieza a hacer tarde y abandonamos el recinto camino a casa.


El sol se va despidiendo.


Últimas luces en la zona de bungalows.
Son cerca de las 18:30 h. El día y la noche tiene una duración similar en las cercanías del equinoccio de primavera.




Por la noche, cuando todos duermen, vuelvo a escaparme para disfrutar del silencio y el frío ártico.


Hoy el cielo duerme.


Me acerco a disfrutar del ambiente nocturno del lugar.




Cruzo de nuevo el Círculo Polar.


Ya estoy más al norte.


Una degustación del espíritu navideño que se respira en el lugar.



               

Visito el tipi de los renos de camino al bungalow.


Se está haciendo tarde y el cielo continúa durmiendo, así que voy a dar por terminada la jornada que mañana habrá más.


Temperatura exterior de -5ºC.
Es casi medianoche.


FINS DEMÀ!!!