20 d’agost de 2015

La Munia y el zarpazo del gato

Mi reto personal de ascender a los Reyes del Pirineo (léase la cumbre más alta de cada uno de los sectores del Pirineo) vuelve a tomar forma durante este mes de agosto de 2015 que estamos disfrutando en el Sobrarbe. Entre los posibles estaban hace unos días: el Comaloforno o el Gran Bachimala, pero por tiempo y localización me decanto por intentar el reto de ascender el Pico de La Munia desde Chisagüés intentando seguir las huellas dejadas en la roca por el Gato de Piedra, que si te fijas bien en las rocas durante el atardecer puedes llegar a verle.


He dejado en el camping a la familia tras la ruta de esta mañana y me encamino de nuevo hacia el norte para volver a recorrer la pista de tierra de Petramula. 
Llego a Chisagúes donde termina el asfalto.


Me vuelvo a encontrar las vallas, que retiro para pasar y vuelvo a colocar con cuidado.


Las marmotas siguen a su aire sin ninguna preocupación.


Esta vez dejaré el coche mucho más abajo que por la mañana, a 1970 metros en Petramula. Me cargo con la mochila a la espalda y salgo disparado hacia el Collado de las Puertas, donde quiero pasar la noche al abrigo de alguno de los vivacs que ofrezca la zona.


Las indicaciones son claras y el sendero no tiene pérdida.
Con suerte llegaré a los lagos con luz.


Atrás dejo el valle y el aparcamiento.


Llevo muchos meses sin hacer "montaña de adultos" y se nota en las piernas, acostumbradas al ritmo infantil (más lento pero más incómodo de seguir). Se agradecen los prados de piso cómodo.


El pico Petramula ofrece una esbelta estampa a mi espalda.


Es la excusa para detener mi marcha unos momentos.


Sigo adelante y deberé cruzar el torrente de agua para remontar el barranco por la otra vertiente.


Cruzando.


Otra paradita con el Petramula.


Acónito, cuidado que es venenoso.


Estoy en casa de las marmotas y las delata su agudo silbido.


A medida que asciendo se muestran otras perspectivas de los montes que me rodean.


Las nubes siguen jugueteando con las altas cimas. 
El Robiñera se esconderá hasta bien entrada la madrugada.


Voy siguiendo la ruta del cacahuete desde la misma puerta del coche...
¿tanto cuesta llevar una bolsita para guardar la basura?


Las Tres Marías se descubren.


Voy a buen ritmo pese a lo oxidado que me siento.


Ya intuyo el objetivo de hoy.


Llegando al Collado de las Puertas, se puede adivinar la silueta de la Munia entre las nubes.


El sendero herboso da paso al paisaje lunar de la piedra suelta.


Donde encuentro los primeros arañazos del gato de la Munia.


En el collado escucho voces cercanas y conocidas...


... son K&M que me esperan en el primer vivac.
Ellos ya han cenado, así que me pongo en marcha con lo mío antes de que oscurezca del todo.


Puesta de sol.


Bajo hasta el lago a recoger algo de agua para prepararme la cena.


Precioso atardecer.


Espejo natural.


Mientras preparo todo, Kepa se encarga de hacer de chef.


Bon profit!!!


Las nubes que nos quedan nos aseguran una buen cantidad de humedad al principio de la noche.


Nada mejor que irse a la cama con algo caliente en la panza.


Una de las pocas fotos nocturnas que quedaron medio potables.
La verdad es que me costó dormir: echaba de menos a Carmina y a los peques, pero también estaba excitado por el espectáculo de luces que me brindaba el cielo nocturno.


A las 6 a.m. el despertador nos saca del sueño reparador y empezamos a preparar todo para la marcha.
Un poco de té calentito de buena mañana, las ventajas de quedar con un sibarita.


La noche ha sido ideal para testar el saco nuevo. Ha helado y yo no he pasado nada de frío.


Las luces del alba empiezan a iluminar el mundo.


Amanece.


Tonos malva.


A eso de las 7 a.m. nos ponemos en marcha.


Hay que rodear el lago por la parte alta.


Mireia en plena marcha matutina: su plan inicial era el de subir a Robiñera, pero lo cambiaron ayer a última hora y decidieron atacarlo esa misma tarde mientras me esperaban. Hoy me acompañarán a la Munia. Todo un detalle por su parte porque me apetece compartir esta ruta con ellos.


Monte Perdido.


Dejamos atrás el Collado de las Puertas, donde hemos escondido los sacos y demás que no necesitamos subir.


La Munia recibe las primeras luces del día.


Abajo va quedando el primer lago.


Mientras vamos remontando el pedregal del barranco.


Posando con la Munia de buena mañana.


Extrañas formas las de esta montaña.


En el segundo lago decidimos cargar las cantimploras.


Cristalinas aguas de alta montaña.


De nuevo rodeamos por la derecha según subimos.


Encarando la subida final al collado de la Munia.


Una de las dos señales que vi en toda la ruta.


Olas, Añisclo y Perdido.


Pasito a pasito remontamos el canchal.


El Robiñera nos vigila


Último esfuerzo antes de llegar al collado.


La Munia y el resto del Circo de Troumuse, uno de las clásicos del Pirineo.


Sopla el viento frío y decidimos abrigarnos un poco más antes de encarar la entretenida y "fácil" cresta. No se trata de un recorrido excesivamente técnico, pero tiene un par de pasos algo comprometidos que conviene saber por dónde atacar. 


Rodeando los primeros muros.


Hay que ir alternando el lado francés con el lado aragonés.


Mireia nos sigue de cerca.


 Trepadas sencillas nos van acercando a la cima, aunque todavía queda mucho.
En los primeros puntos de conflicto vemos como un grupo de tres montañeros desiste de la empresa y regresa al collado. Me alegro de ir con K&M, conocedores de la cresta por haberla recorrido en alguna ocasión. Hecho que nos facilita mucho la orientación.


Este bloque hay que rodearlo por el lado español.


Un sendero en el abismo galo.


Con alucinantes vistas a Pineta y sus 3000s.


A media cresta encontramos el conocido Paso del Gato, llamado así por la curiosa forma de la roca que parece haber sido arañada por un enorme gato gigante que ha dejado marcadas sus uñas en unas canaletas que nos sirven de agarre para pies y manos.


Kepa es el primero en subir y nos deleita con su pose de la grulla.


Es mi turno mientras ambos me disparan con sus cámaras.


La cuerda fija que hay en el primer tramo, a día de hoy es de fiar, pero no para colgarse demasiado.


Una vez superado el primer tramo me siento para ver subir a Mireia.


Que trepa el paso sin demasiada dificultad.


Ya estás arriba.


Esto no se ha terminado, nos espera una segunda trepada más encajonada.


Es el turno de Kepa.


La canaleta da paso a una trepada entretenida en buena roca.


Ojo al bloque de más arriba que desploma ligeramente.


Últimos metros verticales.


Mireia de nuevo en la cresta en terreno más horizontal, aunque igualmente accidentado.


Ya tenemos la antecima a tocar.


Se puede evitar el filo de la arista.


En un periquete pisamos la cima de la Munia a 3133 metros.


Un vistazo a la zona de Troumuse. A lo lejos Vignemale y, más cerca, Treserols.


Cresterío de la Munia.


Barrosa, Sierra Liena y Punta Ruego, nuestra cima de ayer con la tropa.


Vignemale.


Collado de Añisclo.


K&M deciden ir a por la Pequeña Munia y el Sierra Morena, dos 3000s de la zona mientras yo me quedo en la cima de la Munia durante 45 minutos en solitario disfrutando de la mañana.


Ya están en la Pequeña Munia.


Yo me dedico a explorar mi cima y encuentro una piedra escrita.


Amplio panorama para mí solo.


Ellos van bajando al Sierra Morena.


Ya han llegado. Van rápidos, eh??


Pic Long de Neouville, Campbieil y Estaragne.


Punta Ruego.


Robiñera y Lago de la Munia donde hemos dormido.


Mientras vuelven me preparo para el descenso.


Me entretengo leyendo las dedicatorias de la gente.


Y dejo la mía en esta caja en la cima.


Ya casi han regresado.


Me retratan equipado para bajar.


Con el Pic Long, el que será el más difícil de la lista de Reyes.


Lago desde las alturas que parecen charcos.


Mi hito de cima, construido para hacer de trípode improvisado.


Regresamos por la arista.


Se ven mejor los pasos de bajada que de subida, es curioso.


K&M con los lagos.
Desde aquí se ve la esterilla verde de Kepa...


Tramo sencillo de ir con las manos en los bolsillos.
No fiarse


Pasillo de roca.


Una vez en la parte alta del Paso del Gato encontramos un clavo con un cordino que puede servir para rapelar. Puesto que han venido conmigo K&M no tendré que abandonar material en el monte, pero sí prefiero reforzar el rápel con un lazo y un maillón traídos de casa.


Con el primer rápel alcanzamos el segundo punto de bajada.
Ellos van destrepando.
Hacemos lo mismo, yo rapelo primero y ellos me recuperan el material. En total dos rápeles.


En el segundo rápel antes de regresar al suelo.


Visto así impresiona más...


Llegando a tierra.


En el suelo.


K&M se disponen a destrepar un poco más hacia el lado francés por una canaleta.
Lo que ve Mireia.


Lo que veo yo desde abajo.


Zona de destrepe más tumbada que los primeros metros.
En todo caso, con muchísimo cuidado.


Turno de Mireia.


Un buitre sobrevuela nuestra posición...¡Glupsss!


Los últimos metros de arista se hacen más cómodos que al subir.


Finalmente regresamos a tierra firme y encaramos la bajada al lago a por el material de vivac.


Descenso rápido por el canchal.


La Munia desde el lago de más altura.


Bajando de la Munia.


Aguas azules.


Roca en mitad del lago.


Con el objetivo superado.


Es hora de empezar el descenso al coche.


No sin antes recoger los trastos del vivac.


El hombre trompa aireando el saco.


Nos despedimos en el collado, ya que ellos descenderán por la Larri hasta Pineta y yo marcho por donde vine ayer hacia Petramula. Un rebaño de ovejas pasta entre las rocas. A 50 metros las campas de hierba me esperan.


A la izquierda se adivina el sendero hacia Robiñera.


Adiós Robiñera, hasta cuando te toque.


En el descenso recojo un souvenir para cada uno de los peques.


El calor aprieta al mediodía en Petramula.


Últimos metros de sendero antes de llegar al coche.


Una última marmota antes de finalizar.


Su casita.


Un croquis de la ruta desde Petramula hasta el vivac y de allí a cumbre y regreso.



Son las 15 h cuando cojo el coche y me lanzo por la pista hacia Saravillo donde me espera la tropa con la comida y muchas ganas de pasar la tarde en la piscina del camping comiendo helados a la fresca.


Nos lo hemos merecido.