27 d’agost de 2015

SIERRA DE FUBILLONS

Hoy nos hemos levantado muy contentos por estar todos juntos disfrutando de las vacaciones y tenemos ganas de gastar nuestra última jornada en Chistau de la mejor manera posible.


Pedimos consejo en la recepción del camping y nos aconsejan acercarnos en coche hasta Sin, desde allí, una pista apta para casi todos los vehículos nos subirá hasta el Collado de la Cruz de la Guardia desde nos auguran unas vistas magníficas hacia el Valle de Pineta.


Nos vamos encontrando con magníficas formaciones de roca. En este caso el Cavall Bernat maño.


Desde la carretera entre Sin y Serveto parte a mano izquierda y tras una cerrada curva la citada pista. No está indicada como tal, pero está a escasos metros de llegar al segundo pueblo junto a un panel indicativo del Valle de Chistau.


Iván no para de comentar lo bonito que es todo.


El Pico l'Orbar preside la parte alta de Sin y Serveto.


El paisaje está formado por terrazas herbosas y bordas dispersas.


Nos vamos acercando al Collado de la Cruz de la Guardia y nos topamos con la Sierra de Fubillons o Escubillons. La señal sitúa el punto culminante de nuestra ruta de hoy, pero ya llegaremos.


Vacas pastando sin interesarse por nada ni por nadie.


Ganadería.
Al final de la imagen se intuye el Collado de la Cruz de la Guardia...


... desde donde vemos como Pineta se esconde tras las nubes.
Parece que el Perdido lo seguirá siendo hoy también.


Decidimos descender cota y buscar algún reto para hacer con los peques.
Esta roca sería ideal para trepar un poco de haber traído el arnés y los gatos para ellos.


Las vacas nos miran al pasar.


Macizo de Cotiella y Peña Artiés.


Descendemos por la pista un par de curvas y localizamos una medio pista herbosa por la que caminar un rato. Además se intuye una elevación atractiva que, por consenso familiar decidimos explorar. No sabemos su nombre, ni su altura, ni siquiera si es cumbre.
Estamos en la Sierra de Fubillons.


Los peques enseguida están preparados.
Lo que sea para salir a estirar las piernas tras el rato de coche en la pista.


Comenzamos a caminar por cómodo terreno.


Punta Solans y Punta Maristás a nuestras espaldas.


Se escapa la montañera.


Hoy tengo el honor de llevar a mis espaldas al pequeñín de casa.
¡Qué poco pesa!


De paseo con el Valle de Chistau de fondo.


Hacia el otro lado, las vacas pastan tranquilamente con Eristes y Posets como telón de fondo.
¿Me haces una foto con las vacas?


Nuestra ruta nos conducirá hasta este pico cercano.


Magníficas vistas hacia el este.


Seguiremos la pista unos metros más y la abandonaremos para atacar directamente las cuestas de Fubillons.


Cuidado con éstas...


Disfrutando del monte con mamá.


Atacando las zonas herbosas directamente.


 Dejamos las vacas atrás.


Cotiella a nuestra espalda.


De lleno en la ladera empezamos a...


... encontrar madrigueras.


Las hay por todas partes.


Eso anima a los txikis a seguir subiendo.


Ésta tan grande es de marmota, pero hoy no veremos ninguna a pesar de escucharlas en alguna ocasión.


Vamos ganando metros a medida que descubrimos más agujeros.


Clase práctica de qué hacer y que no hacer con una piedra en el camino.



Si la levantamos podemos encontrarnos sorpresas, así que: prohibido levantar una piedra directamente con la mano.


Decidimos atacar un poco el monte de manera más directa.


Flor.


A veces necesitamos una ayudita para seguir adelante.


¡Más madrigueras!.


Decidimos seguir con las clases de monte metiéndonos en un pequeño canchal.


Donde aprenderemos que en este terreno las rocas se deslizan bajo las botas y nos hacen retroceder algún paso.
Es terreno caprichoso.


Poco a poco vamos superando las dificultades.


Y si en algún momento no está claro, nos ponemos manos a la roca y seguimos adelante.


Alcanzamos un pequeño collado y descubrimos... ¡más vacas!.


Seguiremos el ascenso en travesía en dirección al cordal.


Un vistazo desde el collado.


Desde esta perspectiva, nuestro objetivo se adivina puntiagudo.


¡OOOOOOHHHHHH!


Un tentempié antes de seguir.


Cogiendo fuerzas.


Seguiremos adelante por la línea del cordal. Se adivina sencillo, pero con los peques hay que vigilar siempre.


Los buitres sobrevuelan nuestra posición mientras nos acercamos a la cumbre.


A éste le vimos descender en picado hasta la zona de Piedra Blanca donde se reunió con un numeroso grupo de buitres que estaba en pleno festín. Demasiado lejos para adivinar qué comían.


Un descanso a resguardo del viento.


Las chicas progresan a su ritmo.


Llegando al último de los collados que preceden a la zona cimera.
Al fondo el coche.


Últimos pasos por la arista.


Que se empina en los últimos metros.


El Perdido se asoma tímidamente entre las nubes.


La cima está señalada con un enorme hito visible desde muy lejos.


Gourgs Blancs.


Espadas-Posets.


Eristes.


Turbón.


Collado de la Cruz de Guardia.


Cumbre a 2277 metros según podré comprobar en casa. La cima no tiene un nombre que yo haya podido localizar, pero siguiendo los criterios que se usan en las cumbres de más de tresmil metros, me atrevo a asegurar que cumple los requisitos de prominencia en todas sus vertientes para ser considerada una cumbre aparte. No lo puedo asegurar a ciencia cierta y menos al no haber encontrado bibliografía acerca del asunto. Si no tiene nombre, enseguida le podemos bautizar como Hito de Fubillons o el Pico de las Tres Plumas, en referencia al souvenir que nos llevamos de la cima.


Realement, nos da enteramente igual, ya que para los peques ha sido toda una experiencia y para los adultos también. Esto de tener una cima sólo para nosotros en pleno mes de agosto es increíble.


Mi princesa con Bachimala y Gourgs Blancs.


Irene e Iván con Bachimala, G.B., Posets y Eristes.


Con Monte Perdido y Pineta.


Ahora sí se asoma a saludar.


Un buitre leonado no para de sobrevolarnos.


De nuevo.


Iniciamos el descenso por la otra vertiente.


Dejamos atrás el hito cimero.


Estos dos pesan más que Isaac.


Descenso por lomas herbosas con el Turbón de fondo.


Bal de Chistau.


Bachimala: un vistazo al recorrido de ayer.


Descenso rápido hacia la pista.


Los cinco de regreso.


Cardos.


Croquis de ascenso y descenso.


De nuevo en la pista donde...


... encontraremos terneros posando,


terneros mamando,


... y un alimoche que se acerca más de lo aconsejable...


...haciendo que deje de mirar por donde piso.
¡MIERDA!


Menos mal que estamos ya muy cerca del coche y me podré cambiar de calzado rápidamente y regresar a casa sin ensuciarlo todo.
Eso sí, hemos confirmado lo que dice la canción:

LA CACA DE LA MUNTANYA NO FA PUDOR,
ENCARA QUE LA REMENIS AMB UN BASTÓ.

Tras el tremendo periplo pirenaico, es hora de regresar a casa, contentos por las vacaciones, pero tristes que se se estén terminando.