30 de gener de 2016

PAKO NOCERNOS II/4+: ABRIENDO UNA VÍA EN HIELO




Este cartel me ha animado a apuntarme junto con algún que otro compañero de cordada al Stage de Pyrene Ice organizado por Pako Crestas en el Valle de Pineta. La idea es la de escalar en hielo lo máximo que se pueda en un año que la cosa pinta complicada.
Salgo de casa a las 4 a.m. del viernes en dirección a Bielsa donde he quedado con los primeros montañeros/escaladores apuntados al evento.
A las 8:15 a.m. llego a la boca norte del túnel de Bielsa y descubro con estupor que la cosa está peor de lo que parecía. Decido regresar a Bielsa para desayunar y esperar al grupo.


Son más de las 10 a.m. cuando, con el buche lleno, volvemos a estar en la parte norte del túnel.
Preparados para lo que se tercie nos equipamos para comenzar a caminar en dirección al sector de escalada en hielo...
En la imagen: Jose, un servidor, Pako, Isma e Isaac.
Escalar no escalaremos, pero reírnos...


A escasos minutos del aparcamiento nos llevamos un buen chasco al ver que la catarata llamada la Dorada no es más que agua.. está toda en el suelo


Decidimos pasear hasta el fondo del valle en busca de  algo de hielo que pinchar, pero la cosa pinta fatal y nos tenemos que volver.


Hemos pasado el resto de la mañana en el bar, mal augurio para lo que queda de fin de semana. Por la tarde, un paseo con bambas por el valle de Pineta que acaba siendo un cala-pies en la nieve en toda regla. Por la tarde derechitos al refugio de Pineta donde comentar un poco la jugada y deleitarnos con las fotos que nos enseña Pako y que nos hacen crecer los dientes.


A la hora de cenar va llegando buena parte del grupo que mañana pretendía escalar en hielo. Seguramente lo harán en roca o en alguna cresta, pero eso será mañana, que tengo sueño.


Es sábado y el día amanece espléndido en Pineta. Mientras espero a que la tropa se ponga en marcha, hago un muñeco de nieve para enviar una foto a los peques de casa.


Son más de las 10 a.m. cuando estamos en el túnel de Bielsa dirección Francia. Al llegar al aparcamiento de la boca norte del túnel, se oyen comentarios de que en la zona alta de la estación de Piau Engaly parece ser que hay alguna formación helada en condiciones. Bajo las altas cimas del Pic de la Gela (2851 m).
No lo dudo. Le comento a Mikel si le apetece venir y se apunta rápido a la búsqueda del agua detenida. Nos montamos en el coche y recorremos los pocos km que nos separan de la estación.


 Del parking saldremos tarde, muy tarde; rodeados de esquiadores que se deslizan por las laderas de la estación.


Tendremos que recorrer el valle de Badet  hasta el fondo en dirección sur buscando en las paredes norte algo de hielo que picar.


Un iglú muy bien preparado cerca de la estación.


El paseo por el valle de Badet nos deleita con una nieve en buenas condiciones.


A medida que avanzamos vamos tirando de mapa para situarnos mientras observamos algunas pequeñas formaciones heladas en las zonas umbrías. Nada del otro mundo pero que permite pensar que quizás tengamos suerte.


Cerca de la zona donde en verano encontraríamos el Lac de Badet, decidimos dejar de subir y dirigirnos hacia el este en busca de unos contrafuertes que albergan un par de joyas heladas que para la hora que es ya nos sirven para cubrir el expediente. Estamos a unos 2100 metros más o menos.


Panorámica de la zona.
A la izquierda encontramos una cascada encajonada y estética pero con un fino grosor de hielo que nos echa para atrás.  Más a la derecha, separada de la anterior por un pequeño corredor, encontramos una zona helada bastante vertical y de mayor grosor.


Decidimos darle al hielo a ver qué tal. Parece bastante bueno, no estalla y permite bien la protección, así que empiezo a subir de primero.



En detalle.


No me cuesta mucho superar los primeros metros 8-10 metros, pero al llegar a la mitad veo que la cascada está partida. Hay una separación de unos 40 cm entre la parte alta y la inferior; y además ésta se encuentra separada de la pared un palmo y medio. En definitiva, es urgente superar la rimaya y meter un seguro en la parte alta, que sí me ofrece un buen grosor de hielo.


Superado el paso y con los brazos bastante petados, sigo progresando por el hielo en busca de la salida por arriba. Me encuentro con dos opciones: la más directa, a mi derecha, es una columna de hielo de unos tres o cuatro metros de altura que desploma un poco; a mi izquierda, una lengua de hielo tumbada parece chorrear un poco más de agua de lo debido. Le doy a la columna, que tiene un grosor de unos 50 cm o más y me ofrece seguridad para meter un buen seguro. En la parte alta me fallan las fuerzas, se me suelta la mano derecha, pero enseguida puedo agarrarme al piolet izquierdo con ambas manos, pero... ME VOY, ME VOY.. y vuelo. El aterrizaje es suave, dinamizado y lento. El primer seguro ha aguantado bien, pero los piolets han quedado arriba bien clavados y mis brazos tensos piden descanso. Desciendo de la cascada.


En la base decidimos que la mejor opción es subir por el corredor en busca de la parte alta para poder hacer una buena reunión en condiciones y escalar en top-rope. Montamos un buen tinglado en unas rocas esquistosas y quebradizas y Mikel rapela hasta la base.



Me quedo arriba para asegurarle mientras escala y recoge el material (lástima que no le veo ni un momento para sacar alguna foto suya dándole al hielo).


Hasta el final no le veo aparecer.
Me cuenta que ha dejado la columna virgen y ha subido por la lengua helada de la izquierda.
Lo peor ha sido después, buscarse la vida entre la maleza que tapiza la parte final de la catarata hasta la reunión.


Puesto que estamos los dos arriba y yo me he quedado con ganas, decido intentar salir por arriba, así que rapelo hasta la base y le doy de nuevo a la cascada. 
GAS!!!



Supero la rimaya y me enfrento de nuevo a la columna que se sigue mostrando muy peleona. Le doy una, dos y hasta tres o cuatro veces y me rechaza en todas. 


A punto estoy de tirar por la izquierda, por la lengua  helada, pero decido jugar la última baza y me sitúo a la izquierda de la columna para, en dry-tooling, superar el paso clave. Lo he conseguido.



El resto es, efectivamente, un festival de matorrales, hierba-tooling y nieve suelta de mala protección. Parece que el vuelo ha valido la pena, ya que de haber llegado arriba no sé cómo podría haber protegido la mitad de la vía sin apenas nada que meter en la pared.


Por fin veo a Mikel en lo alto de la vía.


Superadas las dificultades, toca celebrar el éxito.


Descendemos, ya tarde, por el corredor de nieve desde la parte alta hasta la base.


Formaciones de hielo en la base.


Estalagmitas.


Granizado.


Para terminar, decidimos jugar un poco haciendo unos avalakovs y metiendo tornillos para practicar.


Echamos un rato practicando con el material en zona segura.


Decidimos recoger los trastos y tirar para abajo...


... no sin antes inmortalizarnos con nuestra catarata.


Tras un trabajo de investigación exhaustivo (ya en casa, claro) no he podido encontrar ninguna referencia a las dos cascadas que hemos encontrado. 
Las condiciones de innivación escasas de este invierno están dando como resultado líneas de hielo distintas en las cataratas clásicas y también la aparición de hielo en zonas que en condiciones normales quedan tapadas por nieve.
Por todo ello, nos hemos atrevido a darle nombre a esta nuestra vía y bautizarla como PAKO NOCERNOS, dándole una graduación a ojo de II/4+ basándonos en nuestro humilde bagaje.
Si alguien conociese la vía anteriormente y supiera su nombre o si ha sido escalada y documentada con anterioridad, ruego me lo diga y rectificaremos; en caso contrario, nos la apuntamos.


El valle solitario a estas horas nos espera.


Descendemos hasta un lago situado en la base la de la ladera donde se encuentra la cascada.


Un último vistazo a la vía.


Situación de la Cascada Pako Nocernos en el valle de Badet bajo la Soum des Salettes.



Bajamos el valle antes de que se haga de noche en dirección a la estación de Piau Engaly. No sé si la alegría de haber pinchado hielo, la emoción de sentirnos aperturistas, el cansancio, las hadas del bosque o los gnomos de las colinas, pero no creo tener visiones si digo que el gemelo del Matterhorn está más cerca de lo que pensábamos.
El Cervino francés.


Ya de noche llegamos de nuevo a Pineta para cenar y explicar nuestras modestas aventuras al resto de compañeros del stage que habían estado ascendiendo cimas, escalando corredores y recorriendo afiladas crestas de montaña durante todo el día. Desde aquí, sólo queda agradecer a Pao todo el curro de organización y logística para reunir al grupo y motar el stage de Pyrene Ice. 
Volveremos.



Tras la cena, contento con los premios que me han tocado en el sorteo de material, regreso a casa con mi tropa. 


Mañana, última jornada del Pyrene Ice, amanecerá lloviendo y el grueso del grupo subirá a tierras galas para practicar Dry Tooling, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.