15 d’agost de 2016

MINICRUCERO EN CALA GONONE

La rotonda de entrada al pueblo costero nos da la bienvenida mientras nos dirigimos con prisa al puerto. Nuestro barco zarpa en breve y hay que pillar buen sitio para no ir oliendo a gasoil quemado durante toda la travesía.


Una vez a bordo descubrimos que Carmina también es nombre de barco. 


Disfrutamos de un agradable y corto paseo paralelo a la abrupta costa mientras vamos dejando atrás recónditas calas y cuevas escondidas.


El trayecto dura unos 30 minutos hasta la primera parada de interés: la Grotta del Bue Marino.


Se trata de una gruta que es famosa por haber dado abrigo a la foca monje del Mediterráneo en épocas pasadas. A pesar de considerarse extinguida, se dice que habría podido ser avistada no hace mucho en aguas del Golfo de Orosei cuyas aguas estamos surcando.


Aguas de colores imposibles.


Desembarcamos en la gruta.


Una breve explicación de qué se puede y qué no se puede hacer antes de entrar en faena.


Graffittis prehistóricos a la entrada de la gruta.


Un paseo junto al mar antes de entrar en la zona restringida.


Un poco de explicación de la vida y milagros de la foca monje.
Toda la visita los peques esperando descubrir algún ejemplar escondido.


La gruta es magnífica y difícil de fotografiar dadas las condiciones de luz desfavorables y la velocidad de la visita.


El río y el mar se juntan en un momento dado en el interior de la galería.


Pasarelas de metal protegidas para evitar caídas al agua.


Grandes formaciones de hace millones de años.


Cuando la luz mejora, la policromía es maravillosa.


Las aguas calmadas de la gruta embellecen el descuelgue estalagmítico.



Una hora después de entrar regresamos a la salida de la gruta donde nos espera nuestro navío listo para llevarnos a nuestro siguiente destino.


Que no es otro que la famosa cala Luna, llamada así porque vista desde lo alto tiene forma de luna. 


Desembarco en la cala donde plantaremos la toalla durante un rato para ir a visitar las famosas cuevas que la hacen peculiar.


Follow us!!


La playa, de piedras del tamaño de puños, invita al uso de calzado adecuado para caminar.
Nosotros las habíamos dejado en la toalla y sufrimos un poco.


En la entrada de las cuevas se pueden sacar algunas de las más hermosas instantáneas.
lástima la cantidad de desperdicios que acumulan...en fin, nos cargamos el planeta nosotros solos.


En el lado contrario al mar, una marisma de agua dulce me sirve para refrescarme y huir de la gente por un rato.


La tropa en remojo mientras esperamos al barco que pasará a recogernos en breve.


Existe la opción de quedarse otras tres horas en la cala, pero la faena ya está hecha y el tipo de playa no acompaña para el juego infantil. Es mejor seguir camino.


Así que regresamos a la Cala Gonone, de la cual hay que salir remontando un puerto de montaña hasta un amplio mirador donde comeremos.


Seguimos rumbo al sur atravesando un sinfín de pueblos que adornan sus paredes con curiosos murales.


Los hay de todos tipos: políticos, sociales, festivos...


La costa se vuelve más amable en poblaciones como Arbatax, con sus rocas rojizas cerca del agua.


O Barisardo con su monolito cerca de la playa


y su torre en la arena.


Vista la torre ponemos rumbo a casa


Hem arribat!!!!!


O no!


Es tarde ya, así que se impone la norma de buscar cobijo antes de anochecer.
Seguiremos a la ballena.


Poblaciones como Jerzu y Ulassai muestran sus coloridas casas en las laderas. Muy parecidas a Castelsardo, pero en el interior.


Es de noche cunado alcanzamos la zona de Su Marmuri, con su famosa gruta y el bosque que la circunda. Allí encontramos dos furgonetas equipadas para pasar la noche, así que decidimos montar nuestro chiringuito y preparar el coche para dormir en una zona tranquila a la espera de lo que nos depare la jornada de mañana.