17 d’agost de 2016

PUNTA LA MARMORA

Noche ventilada en altura. 
Estamos en Bruncu Spina donde unas antiguas instalaciones afean la montaña, pero permiten llegar bastante altos por carretera. Hoy amanece con temperatura moderadamente más fría y con nubes en el cielo.


El mayor peligro que nos acecha hoy


Puesto que el día ha salido ideal para caminar nos permitimos el lujo de no madrugar excesivamente, hecho que sí hubiésemos tenido que hacer si el sol hubiese estado apretando desde buena mañana.
Todos contentos por no tener que abandonar la almohada demasiado temprano.




Hoy hay celebración en casa con Isaac.


Estrenará mochila.


Sondeando los peligros que nos acechan.


Es curioso como la entrada del sendero que nos debe conducir a la Punta La Marmora (techo de la isla) está indicado con el nombre del pico vecino.


El caminar será suave desde el principio hasta casi el final.


Sólo tenemos que seguir las marcas rojiblancas del sendero 702.


En primer lugar atravesaremos un pequeño bosque.


Para dar paso a zonas rocosas.


Ellos encantados de escalar y trepar.


El sendero va rodeando la falda de la montaña por la vertiente norte sin apenas ganar metros de altitud.


¡CUIDADO!


A media ladera encontramos un recinto vallado y protegido para que no entre el ganado.


En su interior: una fuente y una mesa para picnic.


Abandonamos la zona para seguir nuestro camino.


No sin despedirnos del amigo insecto.


Mamá tira para arriba sin esperar a quien se entretiene con cada piedra.


Un rato a pie y otro andando, ¿no?


Mientras seguimos escalando en cada una de las rocas del camino.


Nos da tiempo hasta para construir un hito. Es lo que tiene seguir el ritmo infantil.


Llegamos a la zona clave de la ruta. El sendero gira bruscamente hacia el sur y nos da el panorama de nuestro objetivo que se muestra cercano, pero aún lejos.


Con la Punta la Marmora.


Descubrimos un zapato petrificado.


Hay que descender unos metros por terreno rocoso y delicado a pesar de ser sencillo.


Pasadas las dificultades, alcanzamos el collado de Arcu Gennagertu, punto de unión de varios senderos.


Hemos salvado casi todo el desnivel de subida.


Con la cumbre a la vista los peques se lanzan a por el monte.


¡Esperad!¡Vamos a consultar el mapa!


Hemos cambiado de sendero pese a seguir un GR.


Decidimos reponer fuerzas con un tentempié en el collado antes de seguir.


Explorando.


Explorando (II)


Ahora sí, seguimos hacia arriba.


Cuidado con esas losas que a los peques les puede caber el pie entre un par de ellas y tener un susto.


El desnivel aumenta y se hace más pesado el caminar, ya que el sol hace acto de presencia para acompañarnos hasta alcanzar el collado de la pedrera.


Una vez arriba, todo se volverá sencillo de nuevo.


Todavía queda un poco para alcanzar la cima.


¡Ánimo, que ya llegamos!


Aunque antes hay que saludar a la mariquita.


Ya sólo queda paladear el éxito.


Placa en la cima.


We did it!!


A punto para el descenso.


El camino nos llevará en un rato a ese collado a media ladera.


De regreso descubrimos varios caballos salvajes.


Estamos rodeando la Punta Paulinu.


Sólo nos queda deshacer el camino de ida.


Bajo la mirada atenta de este ternero.


Más pronto que tarde alcanzamos la meta.


Croquis de la ruta, de unos 10 km aproximadamente y unos 400 de desnivel acumulado.
Bien para los peques.


La tarde la emplearemos en salir del monte, aunque el GPS nos hizo pasearnos por la Cerdeña profunda y acabamos haciendo demasiada curva para nuestro gusto.
Encontramos el destino que queríamos en Laconi, pero una valla nos impidió el acceso, así que tuvimos que improvisar un lugar donde pernoctar con discreción.