21 de gener de 2017

LA DORADA DE BIELSA (I & II)

El hielo ya está aquí y este año hemos acertado de pleno con las fechas del Stage de Pineta.
Caras conocidas y nuevas incorporaciones para unas jornadas que van a traernos muchas nuevas experiencias. El año pasado nos comimos literalmente los mocos en un Pirineo que nos recibió con calor y lluvia dejándonos con las ganas. Este 2017 ha llegado con una ola de frío siberiano que ha helado las entrañas de la cordillera pirenaica situando los termómetros a bajísimas temperaturas (-19ºC en Pineta hace un par de días).


Iván me ha preparado una mochila con todo lo necesario para pasar un par de días en el Pirineo en enero para escalar en hielo.
¿Quien necesita más llevando consigo el cariño, la ilusión y el amor de su hijo?


Aprovechando que estamos libres, un grupete nos hemos encontrado el viernes para ir a tantear la zona antes de que llegue el grueso de la expedición. A eso de las 10 y pico de la mañana estamos llegando a Bielsa y desayunamos-comemos cerca del túnel de Bielsa en cuya boca norte nos espera la joya del sector, la llamada Dorada por el color que adquiere en alguna zona debido a las aguas ferruginosas el lugar.
Ésta tiene varias líneas escalables con nombre y otras tantas sin nombrar.


Estamos solos en el aparcamiento de la boca norte del túnel de Bielsa.
Preparamos trastos y...


... comenzamos a caminar a buen ritmo.


Dejamos atrás la cascada del Estrecho. 


En poco más de 15 minutos nos plantamos enfrente de la Dorada.
Sólo una cordada en toda la cascada.


Están metidos en una zona entre la Directa y la Antigua, así que Pako le empieza a dar a una línea entre la Antigua y la Canal. Sale algo como un II/3


Isaac dándole a la Canal


Isma en plena faena.


Esperando mi turno.


Que, por fin, ha llegado.


Disfrutando del primer hielo de la temporada.


Vamos a por esa Canal!!


Me ha tocado subir con mochila para montar desde arriba la cuerda para practicar la variante Antigua.


Sin apenas descanso, me lanzo a estrenar la línea de la Antigua, con una graduación algo superior que la anterior.
Según reseña: II/3+ 


Posando con el país galo de fondo.


Autofoto con las dos líneas que he escalado hoy.


La Dorada & me.


Hemos subido 4 y bajamos 5 tras la incorporación de Iker a la expedición de avanzadilla.


Pasaremos la tarde en un bar de carretera cerca de Bielsa reponiendo fuerzas y echando unas buenas risas antes de recogernos al refugio de Pineta donde pretendemos descansar hasta mañana.


¿Quien iba a saber que dormiría junto al Pinetasaurio y sus ronquidos?

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La mañana amanece con el grajo volando bajo.


El valle de Pineta siempre sorprende.


El refresco congelado.


De camino al túnel de Bielsa, recojo algunas bellas estampas del valle de Pineta nevado.


Reflejos.


Vapores.


En la boca norte, apuesta segura, el volumen de gente ha aumentado considerablemente respecto a la jornada de ayer.


La cascada del estrecho a rebosar de gente.
¿Hasta qué punto es seguro escalar en la misma línea tanta gente?


Seguimos remontando el valle.


La Dorada está bastante concurrida, sobretodo la zona de la derecha que escalamos ayer.


Llevamos con nosotros a Iker, un gran fichaje, que nos abre las vías más comprometidas para poder escalar en top-rope.


Isaac le da a la Dorada en autoprotección


Mi turno con la Dorada


Se nota que va aumentando la dificultad, II/4 (4+ según algunas reseñas)


El resto de la expedición se turna para darle a los pinchos.
Bjorn.


Jordi se atreve con la Americana, pero está demasiado delicada.


Es mi turno para darle a la variante Directa, para mí la más dura de las 4 vías que he hecho en la Dorada. A ésta sí le daría el II/4+, más que a la Dorada propiamente dicha (ver croquis al inicio)


El hielo de la Dorada recibe al sol durante unas horas a mediodía mientras le gano metros a la cascada apretando al máximo.


En detalle.
GAS!!!


Tras el esfuerzo, merecido descanso.


Por la tarde, cuando el sol ya pierde posición, nos recogemos de nuevo en el refugio. 


Es hora de cenar, de conferencias a cargo de Cecilia Buil y del sorteo de material.
Este año un libro y un gancho de abalakov.
Gracias Pako.


La sorpresa de la noche (de regreso a casa) fue que el destino caprichoso quería que no condujera por tierras aragonesas a esas horas de la madrugada. En dos ocasiones me quiso interceptar, primero en forma de calentón del motor y segundo en forma de animal atropellado. A la tercera va la vencida: una piedra del tamaño de un balón y sus compinches han reventado los bajos del coche: cárter, radiador, depósito del aceite...ATPC. Al final me han traído en taxi hasta la puerta de casa por gentileza del seguro... es lo que tienen los desprendimientos. La suerte es que no hubo que lamentar daños personales, para todo lo demás...